viernes, 20 de octubre de 2017

2 POEMAS DE SILVIA TOCCO





La madre de Camus


a crin húmeda olía
el colchón
donde alumbró
una vida de silencio
guardó
a su hombre muerto
en campo de batalla
esquirlas de obús
postales enviadas
desde el frente
no conocía
de historia
Francia había sido
una palabra
al otro lado del mar

era de la raza de inocentes
las que lavan la ropa sucia de los otros
las que limpian los suelos de rodillas
las que planchan el único pantalón del hijo
y encuentran en el bolsillo agujereado
la moneda para el fútbol
del día siguiente
no piden promesas de amor
ni salvan el mundo

callada hilandera
teje por la noche
la mañana






Hogar a leña

                                           a E.F

ser árbol y arder
¿quién perdonará?




Silvia Tocco (Buenos Aires)
Fuente:  "Detrás de los ojos", Silvia Tocco, Ediciones El Mono Armado, 2016.

2 POEMAS DE CARLOS BATTILANA Y UNA YAPA







El dolor


Esta línea me separa de vos.
Mi hijo duerme
y casi veo
en su sitio alejado
parte de mi cordura.
La quietud de las tardes
espanta. "Yo", "hijo"
¿dónde se halla
lo específico
en estas palabras?

Hay una retórica de la verdad
hay como una evidencia
-hijo, "hijo"-
que calma.




El viento


Toco con mano indeleble
lo escaso de la materia.

En mi habitación
retiro a mis hijos, los abrazo,
les recuerdo
con palabras pequeñas
que el viento
es indestructible.

Brilloso como un témpano
el día
persiste
aquí, allí. Sin cansancio
recibo el deterioro
como una forma de avance.




Carlos Battilana (Corrientes, 1964. Reside en Buenos Aires)

Fuente: "Presente continuo", Carlos Battilana, Viajera Editorial, 2010.


La yapa: entrevista a Carlos Battilana en su casa de Hurlingham.



martes, 10 de octubre de 2017

2 POEMAS DE ALICIA PASTORE






ella se seca
de lágrimas,
alivio es el hijo,
tu mismo rostro



credo


busca
un dios precario

un rostro

una luz
que despeje
los indicios

pero las lámparas
no alumbran
estas cuestiones

solo vigilan
el punto de fuga


Alicia Pastore (Buenos Aires, 1949)

Fuente: "Enhebrados", Alicia Pastore, Editorial La luna que, 2015.

viernes, 22 de septiembre de 2017

2 POEMAS DE ELEONORA REQUENA


cuida al corazón
de los desfiladeros,
de caer en el precario
goce de caer
en los desfiladeros,
cuida al corazón
profundo de caer
piedras abajo,
cuídalo
de los tropiezos,
déjalo
que caiga
sin remedio.








cargarás tu roca hasta la cumbre.
por cada paso torpe leerás un verso, 
apuntado como sueles en el antebrazo
cuando huyes por caminos de alfileres.
marciales o leves,
culposos o al desgaire,
adentro o afuera según las ganas, 
de amores o de odios según el borde.
cuándo aprenderás a ser más precavida, 
impune al deshacerte los hilvanes,
a no mostrar muñones 
a la puerta de la iglesia,
a no mentir tan francamente.
cuándo a ser desobediente, 
a no decirte tanto en los reveses.
siempre igual las peñas se desgajan
y te lapidan una entraña nueva.
cárgate de nuevo en las espaldas los espantos,
cuesta a tu desmedro 
cuesta arriba.



Eleonora Requena (Caracas, 1968)


Fuente: https://letralia.com/230/letras01.htm
             http://www.tinta-china.net/e_requena.htm

domingo, 17 de septiembre de 2017

3 POEMAS DE NORMA CRISTINA COZZI


AULA NOCTURNA

Se asoman a sus escotes
como a una ventana
y avanzan montando
sus caderas erectas.
Entrechocando  sillas
arrastrando mesas, ruidosamente,
mientras ubican pancitas  recién estrenadas,


Yo narro las luchas
 por el derecho al voto
que otras mujeres
portadoras también de
pechos, vientres y culos
pelearon desde el siglo XIX.

En un rincón, un muchachito
de grandes ojos negros
escucha
mientras ellas conversan
parece que indiferentes.

Yo insisto.
Busco la lengua Pankhurst
la lengua Lanteri,
la lengua Evita
la gran madre lengua que nos parió.

Insisto.
Dudo.
Por dónde entrar?




TE HABRÁ LLEGADO LA CARTA



¿Te habrá llegado la carta
que no me atreví a enviarte?
Tu sombra merodea,
de tanto en vez,
los ecos de mi escritura.
Las ventanas y la hierba
saben que aceché tu paso
con aire casual y distraído,
y que tal vez fuera amor
aquel caminar y aquella espera.


Pero el aire  del invierno
no pide permiso y entra.
Clava su  estalactita
justo en el corazón
del mínimo brote de melancolía.






LADRILLOS.


Entre el ruido de las máquinas
y galpones fantasmales
el hombre derramó sobre nosotros
palabras de otro tiempo .
Dijo tierra y tal vez barro
dijo caballos y pisadero
dijo éramos
dijo quisieron comprar
dijo prometieron.

Narraba y trabajaba al mismo tiempo
como si no existieran
el vacío y la herrumbre
o más bien como si esos
fueran los materiales de su escritura.
Los otros continuaban
concentrados, atentos
su industria  de alfarería.

Era una lucha desigual.
No hay nada más difícil
que pelear con los fantasmas.
Pero ellos seguían, tozudos,
con su exorcismo activo
que espantaba los monstruos.

El hombre se sentó.
Sus ojos sonrieron
Y compartió el conjuro
con palabras serenas.
La dignidad de trabajar
dijo por toda despedida.



Norma Cristina Cozzi (Capital Federal, 1955)