miércoles, 23 de agosto de 2017

1 POEMA DE MILAGROS LOSA


Corté uno de tus libros, madre
Rompí tu mantel floreado
Manché tu almohadón favorito
Quemé las cortinas del living
Y es que todavía no notás, madre
Mi ausencia




Milagros Losa (Buenos Aires, 2000)



Fuente: http://losangelesahogados.blogspot.com.ar/

martes, 22 de agosto de 2017

1 POEMA MÁS DE DIEGO ROEL Y UNA YAPA (RESEÑA DE DIEGO L.GARCÍA)









Hiedra solar



5



No recuerdas nada.
Sólo ves blanco sobre blanco.

Ahora caminas sobre el cráter del volcán,
cerca de donde se borra la huella.
Tus manos rozan la cadera del instante.

El espejo se invierte y habla.

Piensas:

También aquí hay dioses.




Diego Roel (Témperley, Buenos Aires, 1980)
Fuente: "Las intemperies del mar", Diego Roel, Editorial Detodoslosmares, 2017.






LA YAPA: RESEÑA DE DIEGO L. GARCÍA 


Acerca de Las intemperies del mar, de Diego Roel


Ante cualquier libro de poesía me surge la pregunta: ¿Cómo está construido? Es decir, qué hace de este conjunto de textos un artefacto complejo, qué puentes se activan y qué misterios lo atraviesan para hilvanar nunca un único trayecto de lectura. Creo que Las intemperies del mar es un ejemplar perfecto para este planteo. 
Todo parte de una inscripción en la Rua dos pescadores. La misma nos lleva a la fundación mítica de Porto – Cale, y a la interpretación que cuenta que Cale había sido uno de los argonautas. Al mismo tiempo, a lo largo del libro las referencias órficas desempolvan la tesis de Orfeo como tripulante de la nave comandada por Jasón.
“descendí hasta el lugar
donde la sombra inicia su viaje”

Retomando la idea de una estructura, prestemos atención a estos versos:
(I. 5) “Toda palabra está cubierta de ceniza”
(I. 6) “La nieve cubrirá todas las cosas” 
(III. 10) “Me acuesto donde duermen las cenizas”

Esos paralelismos no son meros juegos de palabras, sino que actúan como vigas para la construcción de un plan mayor. Me interesa en el segundo verso citado el término “cosas”. Dentro de un sistema religioso, las cosas a las que refiere Roel no dejan de ser trascendentales. Recuperemos esta palabra: “Relativo a lo que está más allá de los límites naturales”, en su raíz está “scendere”, trepar / escalar; entonces ese límite nos habla de jerarquías verticales, de escalas en las que, por ejemplo, algo asciende de “cosa” a “palabra” y luego a “mar”.
A su vez, ciertas “cosas” a lo largo del poemario irradian preguntas fundamentales (recurso que va generando un swing –en sentido cortazariano- que hace las veces de motor principal):
¿Quién abrirá las puertas?
¿Qué mano nos retiene y suelta?
¿Quién abre su boca y canta?
¿Qué mar nos rodea?
Por citar sólo unos pocos casos. Puertas, mano, boca, mar. “Cosas” que tienen un afuera de la gramática y que el poeta conoce o descubre. Hay “cosas” nombradas y “cosas” invocadas. Y el llamado se dirige hacia el orden supremo: el misterio. 
Así entiendo el proyecto de Diego Roel. Desde ese impulso por ir tras lo que se intuye o se tras-ve. Ni siquiera me atrevería a decir que en esa procesión se fracasa (o que el lenguaje fracasa, argumento tan de moda como vacío), lo que ocurre es un diálogo entre el lugar descubierto y el lugar abandonado. Dijimos “procesión”, y en el término “cedere” se encuentra la raíz indoeuropea “–Ked” cuyo significado se define como “ceder, retirarse, marchar”. Se avanza siempre desde algún lugar que ha sido dejado: la cáscara de las palabras es abandonada por un nuevo territorio del que pronto se volverá a partir. La lectura de Las intemperies del mar debe asentarse ahí mismo, en ese intervalo. 
“¿Qué mar nos rodea?” es a un nosotros que acaba de ser otra cosa, y en esa dilación el poeta teje su paño. ¿Qué es ese “mar”? ¿Qué tiene que ver con el “mar” del diccionario o con, por ejemplo, “el mar, la mar” de Rafael Alberti o el “Mar portugués” de Pessoa?
Posiblemente, el retiro del sentido a un espacio desplazado de la palabra. Como si el oleaje de la lengua pasara primero y al retirarse dejara la sal de ese Misterio al que hacíamos referencia. Roel nos da a leer la sal. Y para lograrlo va plegando capas y capas de una materia incontrolable (pero trans-formable): sus viajes, sus percepciones, sus lecturas.
Solsticio de invierno
1
No te distraigas:
                         alcanza aquella ola,
ese reflejo en la cima del planeta.

Cabalga sobre el rayo,
                                   rompe las bridas,
lleva tu cuerpo hasta esa curva
donde las yeguas se desatan.

En esta última playa
abandona tu pequeño aliento.

El relámpago gobierna todas las cosas.

Habíamos leído que “Toda palabra está cubierta de ceniza” y también de nieve, y allí se recuesta el sujeto, allí, donde las cosas duermen bajo la mano del relámpago. Tal vez la intemperie, la visión de la sal, el mar que cede, requiere ese dormir de lo sobrante: las cosas duermen, entonces vemos. La ceniza-nieve nos deja sin lenguaje pero extasiados frente a la experiencia. “En esta última playa” decía el poema, así pareciera ser la escritura: una soledad abismal y a la vez potente (algo así como el plan de un dios). Formas de la creación sin la cáscara del asunto.
En conclusión, este es un libro de experiencias. Y sobre ese punto, creo, la poesía de Diego Roel tiene una frecuencia sublime.
Diego L. García

jueves, 27 de julio de 2017

2 POEMAS DE JOSÉ ANTONIO CEDRÓN




*


Cómo haría aquel hombre sin idioma
ni monedas de cambio/ ni mar/
ni luz de aldea
ni el oro de los pobres soñado en la taberna
ni una mancha salada de lluvia en el sombrero
ni el tabaco mascado en el umbral
ni el aliento del frío/ ni el trébol del abuelo
enterrado en el fondo del bolsillo.





(de Actas)



De lo que fue aprendido sobre esos
                                                  movimientos
nos queda la costumbre.
Ni huellas ni señales de los sabes ahora, sobrevive.
Las estaciones vuelven sobre los mismos ojos
que absorbieron el mundo que te toca.
Podrías bajar los párpados hasta olvidarlo todo
y sentir aquel sol que formó tu razón
sobre esos mismos pliegues.
Comieron de tu furia, lo sabes. De tu amor.
De lo que nunca vas a arrepentirte.
Antes que te disequen consigue dos testigos
entre aquellos que fueron
sobre todas las cosas.


(de Circuito interior)



José Antonio Cedrón (Buenos Aires, Argentina)

Fuente: "Actas", José Antonio Cedrón, Editorial Instituto de Cultura de Morelos, México, 1986
             "Circuito interior", José Antonio Cedrón, Editorial Nuestra América, 2016.


viernes, 21 de julio de 2017

5 POEMAS DE MARÍA NEGRONI


Alteridad
este miedo
que se quedó
acurrucado en la infancia
roba de lo que será
sensaciones remotas
peor que eso come
cosas
que ni siquiera ve
ladra
hasta no ser
sino un espejo astillado
donde mi vida aún
se haga y se contemple
y después
-si es que hubiera un después-
alza un bastión de palabras
entre un idioma extranjero
y lo extranjero de sí
no sé por qué
esta herida no me alcanza




El jardín de las delicias

érase una vez un jardín
o algo parecido a un jardín
donde la noche ocurría
sin ser vista

diríase un prólogo
de flores doradas
a un otoño
sin escritura

se sucederían los días de las niñas rojas
en sus canastas había un tintero
la muerte les puso pena sin despertarlas

cosas raras
de nunca amar

así es el sur
así el estilo de la ternura



Siguiendo un fuego


ahora
si puede decirse ahora
para esto

que siempre está pasando y vino
y encenderá la luz
                detrás de cuál imagen

vos
contra un paisaje
cada vez en su temblor

               eternamente mi ciudad
               que todavía no se supo

y sin embargo estoy tocando
a ese camino que me abrís

encandilada
como una oscuridad
               en otra oscuridad



Nocturno

nunca vi un cielo así
repleto de batallas
                a punto de ocurrir

como si hubiera una verdad
en algún sitio

o una noche diminuta
para un concierto
inmenso

no sé de otra espiral
donde mi flor oscura
se tolere

              incluso plena
              incluso abandonada



Haiku

¿qué pensás del atardecer?

a lo mejor mañana alcanzaremos el sol
en el jardín de lo indeleble

no es fácil saber morir
de flores inesperadas



María Negroni (Rosario, Argentina)


jueves, 6 de julio de 2017

2 POEMAS DE LEO MERCADO


45



ladrillo
sobre
ladrillo


la poesía es una casa justa





12



con el auspicio suculento
de tu vestido rojo

soplo




Leo Mercado (Salta, 1982)

Fuente: Blog personal de Leo Mercado http://vientonorte-leomercado.blogspot.com.ar/