lunes, 29 de noviembre de 2021

4 POEMAS MÁS DE RICARDO DI MARIO







IV


...de pronto se derrama el agua y ellos dejan de pelear
y se hunden en el riachuelo que fluye...
Peter Handke



Hay momentos en que puedo observar la vida
                                                         como si estuviera afuera
o debajo de un cristal.

Una ría entra
al continente
en el agua las aves buscan su alimento
una aletea sobre otra
ambas se sumergen delicadas
tal vez ella cazó un animal transparente
lo devoró en silencio
él la envuelve entre sus plumas mojadas.

Así nos vemos, le digo.
Debo sentarme a escribir y necesito tu abrigo.





(de "Los árboles del fondo")





II



Querría bañarme en extrañeza:¡estas
comodidades amontonadas encima de
mí, me asfixian!

Ezra Pound


Es verdad te decía
la soledad tiene punta de espinillo
y el barro debajo del alumbrado público
se ensucia
un recuerdo iluminado
tanto aire sano asfixia
podría estar entrando en algún bar de pesada atmósfera
y mirar por las ventanas
hasta que llegaras
con un librito para mostrarme
pero la muerte es otro detalle del que te hablaba.








IX




sobrevivientes




Una muy antigua untó con aceite de animal marino todo su 
        cuerpo y cruzó el canal casi desnuda
otra hija de la tierra soltó el cabello y camino delante del
        cortejo hasta el camposanto
negra ya no esclava encendió un puro lo mordió y humeó la
        tienda del difunto
en plena selva bebió guayaba hasta sentir la brasa del ardor
        en sus entrañas
primitiva y libre decoró su rostro con cenizas y bailó en
         torno al fuego
en cualquier ciudad brindó frente al espejo con una copa de
         cristal de un trago todo se borró en el Champán
en la cúspide del mundo se sentó en una roca
juntó sus manos en el pecho en señal de meditación
sacha y montarás se descalzó caminó entre las piedras del
          sendero hasta tocar la cima de un cerro azul
convencida o por mandato vistió de negro los doce meses
          restantes
liberta, pero no tanto recorrió la bahía de punta en blanco y 
          donde supo dejó las flores entre las olas
mestiza en las praderas lloró desenfrenada hasta quedar
          morada en su piel roja
todo blanco alrededor en un trineo se dejó arrastrar por los
          lobos hasta el estrecho donde todo comenzó.









XXI


madre



He visto a esta mujer arder en fuegos de la tarde
desfallecer en los rincones de la casa
siendo niño joven hombre
y ese viejo repertorio de enfermendades
/latir/
en los vademécums
en las iglesia
y en otros mostradores
no fue una diosa
ni la libertad guiando al pueblo
ni una artista de la palabra tras la metáfora imposible, no
fue solo una mujer
por ella escribo como si fuera todas.





(de "Ella también es todas ellas")



Ricardo Di Mario (Buenos Aires, 1959. Vive en Traslasierra, Córdoba).
Fuentes: "Los árboles del fondo", Ricardo Di Mario, Ediciones del Callejón, 2021.
               "Ella también es todas ellas", Ricardo Di Mario, Ediciones Letras y Bibliotecas de Córdoba, 2021. Este libro obtuvo el Premio Literario Provincia de Córdoba 2020 Género Poesía.










 

viernes, 26 de noviembre de 2021

4 POEMAS DE ALAN LA VEGLIA

 





2




A oscuras.
El fuego en la hornalla te ilumina la espalda.
La brisa en el charco,
                              hojas,
nubes se dispersan como peces.

Arrastran un bote por la tierra.
Escuché tus palabras en el trigo
cuando la tarde se rendía
en el oficio de las estrellas.

Un loto se aleja en el estanque,
                       así fueron tus palabras.








3




En el brillo del fuego
en las hojas pequeñas de los nogales
sugiere la derrota de la hoguera,
la pronunciación clara de la noche.

Un balde con agua puede retener
el cuerpo difuso de una estrella
o la caída de un mes en los juncos.

Pero la belleza no alcanza.
Hay que reconocer el trabajo del invierno,
las palabras que usamos para mostrar
los sitios que envejecieron con nosotros.









Hay palabras más frágiles
que la oración del sol en las grutas.
Palabras que resisten,
el choque de dos piedras
oficiando el invierno,
el hocico del animal
temblando en la mañana.
Otras, son su propio nacer,
el bosque abriéndose
al laúd del poeta chino 
o la llovizna en los hierbajos.
Sólo son ejemplos para decirte
que bajo las palabras te espero
como el cuenco de Santoka al arroz.









Confundí la forma en que musitabas ciruelos
con los cencerros de las ovejas ocultas en la noche.







Alan La Veglia (San Miguel del Monte, 2001).
Fuente: "El pasto muerto cría luciérnagas", Alan La Veglia, Ediciones En Danza, 2021.


domingo, 14 de noviembre de 2021

NOS LEEMOS: 1 POEMA DE SOLEDAD MUÑOZ

 

Mantra


El mundo está plagado de bellas rarezas, dice Érica.

De lejos se escucha la bocina del tren,

un poco más cerca, los grillos.

Los gatos duermen a un costado de la cama

formando dos ovillos espiralados

La grandeza que proviene del instante:

Mi madre me manda por teléfono todos los días

imágenes con frases optimistas y de Amor,

también recetas de comida que parecen pequeños poemas.

La distancia me queda cada vez más lejos,

todo lo que existe se mueve.

En la esquina de una iglesia

una mujer sentada en la vereda sacude un vaso con monedas

mientras repite como un mantra

una ayuda por favor, una ayuda por favor.

La belleza a veces pierde su sentido,

todos los cuerpos están atravesados por algún dolor.

En el encierro salvaje de los días y las noches

el mundo se cae a pedazos.

Todo lo que había sobre la mesa se pudrió:

las flores, las mandarinas.

Una bella naturaleza muerta,

adentro de la habitación se escucha cantar un grillo.

Existir implica cierta fragilidad,

en la calle

una mujer grita y repite como un mantra

que todos sus santos la han abandonado.


Soledad Muñoz (Mendoza, 1979).

Fuente: material enviado por la autora y seleccionado por V.S. para la convocatoria NOS LEEMOS 2021.


viernes, 5 de noviembre de 2021

NOS LEEMOS: 1 POEMA DE JOSEFINA OLIVA


Paisaje


“Manejás

Por una ruta sin límites”

La ruta del desierto, Alicia Genovese


Las palabras en el cuerpo

pesan.

Las que se gritan sin aliento

pero sostienen un aire seco

y querrán partirse en pedazos.

¿Cuándo empezó la tormenta

la imparable llovizna cayendo contra el vidrio?

Como el parabrisas

sin la nitidez precisa

se dibuja en tu mente ahora

esa idea.

Tenes la necesidad

de limpiarlo

sin que queden marcas

y lograr sacar el cuerpo

de ese vehículo

que al parecer nunca se queda

sin combustible.


Pero vos querés correr

por la ruta

y dibujar sus líneas

crear señales

que te guíen

para siempre.

Escuchar la música

de lo que pasa ahí afuera

el viento anunciando

esa palabra

que necesitas escribir

y que no sea el fin

sino el comienzo

de un texto

al que puedas ver

como en uno de esos campos verdes

interminables a tu vista

que es lo que importa.

¿Qué es lo que importa?

Los tonos que distinguen

unas plantas de otras

el molino

un caballo pastando

su contorno

visto desde lejos

fundiéndose con la línea del horizonte

o el tacto

del pelo de su lomo

transpirado


en tus manos.

Los pozos en la tierra

creando lagunas

el cielo

como un gran arroyo

remanso

vacío.

La luz cantando

el secreto de la ausencia

contando la melancolía

que te nombra.

El verde extendido

¿hasta dónde?

El pliegue que aparece

cuando cerras los ojos

como la sombra que en cada llanura

vuelve a la tierra mojada

pedazos de barro

y tus manos te acercan

el olor de la humedad

un instante.


Josefina Oliva (La Plata, provincia de Buenos Aires).

Fuente: Material enviado por la autora y seleccionado por V.P. para la convocatoria NOS LEEMOS 2021.



viernes, 29 de octubre de 2021

NOS LEEMOS: 1 POEMA DE ISABELLA BAUTISTA

 

si no hay día bueno

para segar la vida

¿por qué asfixian las jornadas grises?

¿hay algún sol que escuche entonces?

¿una escalera que se preste

para huir quedándose?

 

si no hay día bueno

para soltar la vida

derriba la puerta 

deja entrar a los ángeles




Isabella Bautista (Guadalajara Jalisco, México, 1956).

Fuente: Material enviado por la autora y seleccionado por V.P. para la convocatoria NOS LEEMOS 2021.