viernes, 12 de agosto de 2022

POEMAS DE JONIO GONZÁLEZ

 

LO QUE SIGUE A LA PALABRA

 

qué buscabas en el puerto sagrado

qué reflejo de pavesa

que te devolviera a un destino

idéntico a ti mismo

 

la luz

describía la razón final

del símbolo

el silencio aquello

que el pensamiento evocaba

sin llegar a comprender

 

qué buscabas

vuelve a preguntarte

en aquel puerto

 

luz y silencio van de la mano









LECCIÓN DE LÓGICA

 

te pregunté

si la mujer ciega

que acababa de pasar

por nuestro lado

podía ver

su sombra

 

respondiste

tal vez

si no le preocupa

descubrir lo que encierra

si lo evidente para ella

no depende

de cuanto afirme ver









SI NO FUERA POSIBLE


como prueba de que

al contrario de lo que escribe brodsky

los poetas se equivocan

conozco a quien sí le daría igual

perderse en la espesura o el desierto

 

lo que no le impide por el camino

obrar de acuerdo con lo que cree inventar

apostar la vida a cuanto le prometen

señalar a derecha e izquierda

paisajes renuentes

en los que buscar la relevancia

la correspondencia

proposiciones dignas de ser aceptadas

 

para por fin subir al púlpito

y declararse víctima

incapaz de comprender

que algunas cosas se olvidan

porque nunca se han tenido








SOBRE LA PRUDENCIA DE LAS RATAS


se aventuran

hasta donde no nos atrevemos

a mirar

 

sin obligación de sonreír

aguardan a que las alas

dejen de temblar en el huerto

y luego escapan entre ruinas

 

siempre han estado ahí

al costado del camino

que conduce a la casa

que ibas a habitar

y por delante de la cual

pasas de largo



(De Esbozos y Representaciones)



EN MANOS DE QUIÉN

 

la sombra errática de los estorninos

sobre la pared del edificio de enfrente

 

la vacilante torcaza

en el antepecho de la ventana

mirando a un lado y a otro

en espera de su compañera

 

los gorriones clandestinos

hurtando la sombra del magnolio

 

dos gaviotas en busca de carroña

 

todos arañan un día más

al mudo decreto

promulgado por el sol








BARROCO

 

allí está el plato

con el pan prometido

el hambre nos guiará

y el agua

nos cubrirá los pies

mientras se construye el templo

y se divide un imperio

 

lo diremos

como nadie lo ha dicho

como nadie lo dirá

con las mismas palabras

las mismas mentiras y verdades

que -lo sabemos-

no nos saciarán

 

pero no importa

queremos el gesto

el plato lleno

 

como todos







LÁZARO


el verso que te arranca

del sueño

balbucea tópicos

por la mañana

 

resucitar a medianoche

no es lo mismo

que hacerlo con el día:

el sol desnuda las cicatrices

arranca la hiedra

que embellece el muro

de que alardea

la guarida del sentido

 

quien amanezca contigo

no imaginará un milagro

al verte abrir los ojos.



Jonio González (Buenos Aires, 1954. Vive en Barcelona)

Fuente: "Esbozos  y representaciones", Jonio González, Ediciones En Danza, 2022.

              "Historia del visitante", Jonio González, Ediciones En Danza, 2019.


martes, 9 de agosto de 2022

POEMAS DE JAVIER SALEH






"Una de las formas de simular profundidad
es mediante la superposición de elementos,
sólo con situar uno parcialmente oculto
por el otro, imaginamos que está detrás"

Porf. C. WILSON
Figurativo 1, 4°D


(Pero toda sangre se pertenece
por acumulación
pero toda acumulación sangra
su sentido de pertenencia)




el silencio de fondo
vence al tema

la escuadra a ojo
se burla a sus espaldas
del otro falso

¿qué motivo tiene ese punto
para estar parado a tres
del eje equis y a dos de y?

el poema es un ángulo

como en la época romana
la contabilidad con sogas y nudos
hecha de silencios no privilegiados
(pienso en los incas
que no tenían escritura)

con el permiso de la prosa:
todo significa lo que ya se dijo
por más arrugado en el piso
por más no dicho

lo extenso en la planicie
se perfecciona en saberlo
y es comido

dinteles del lenguaje
quijadas todavía en su lugar

oh zoom sin dirección precisa
que hacés de los hechos un árbol
no oscurece más pese a que la noche

la mirada en un punto fijo
mece su ceguera
en un todo absoluto

técnicamente hablando:
silencio rotundo
(eso que ya no está
todavía dice ya)

o rajándose en la niebla
alimentos no perecederos
perforados

más allá de escribir algo
en la blancura del yeso
una mirada perfecta
es el último bastión
de la ceguera

saber hasta dónde uno
escribe solo
hasta dónde estar   es.







"En Callao y Corrientes, bien,
¿pero en qué esquina?"

Ing. J. SOTILE
Topografía, 6°A




(Esta vez destituida de ahora
y la vez que no existió)


como todo final de poema
no cicatrizan bien los puntos

ni gota te amo
cae del vaso te amo
dado vuelta

aunque de fondo suene
Saleh orquesta típica
los ciegos cortan a la juliana
no siempre la cebolla

otro silencio que habla por hablar
el miedo con su manera de bien común
la colilla encendida interpretando
que hubo amor

imposible ver venir la tormenta con los ojos
(otros siguen la lucecita del oculista)
el temporal va por dentro
como un pozo sin significado
yacimientos yoíferos bajo una misma mirada

con el tálamo a puro sacapuntas
mordés el pedacito de madera
para tapar el dolor. 

¿tocó lo infinito lo leyó en voz alta?
¿volvió con la flecha de Zenón?

¿otro vacío euclídeo
para la mesa individual
o demasiado perdón de adredes?

lo externo es impenetrable
todo es íntimo
y cada palabra lleva dentro
una reconstrucción de los hechos
(sorber el mate con ruido
síntoma de la soledad):
la sidra se hace con las manzanas
que no pueden vender
dijo, y estoy citando textual

le llaman amor a la costumbre de amor
y su corolario estilo

(la mariposa soñando que el anafe
aunque con un cuarto de carga)

les sobra un ere a los teóricos
(tener un amor es ser tenido)
inventamos un suyo distinto
un último mi

(el plural tampoco es mío)

ahora el conjunto vacío
tiene forma de corazón en la arena
y no es cuestión de gustos.



Javier Saleh (Buenos Aires, 1976).

Fuente: "Caballera a nada grados", Javier Saleh, edición del autor).


lunes, 8 de agosto de 2022

Poemas de Marisa Gabriela López







La piedra que arrojé sobre tu hombro
no supo de mi mano

Fue tan sencillo
como cuando cazábamos ranas
en círculos de primos infinitos

No hizo falta esconderse
ni disimular nada
Fue tan sencillo
como mirarte de reojo
y saber que mentías









El turquesa también era un espejismo

Si no puedo confiar en el mar
En qué entonces







Marisa Gabriela López (Buenos Aires, 1967).

Fuente: "Astillas de jabón blanco", Marisa Gabriela López, LoQuevendrá Libros, 2020.



 

viernes, 5 de agosto de 2022

POEMAS DE DIEGO ROEL







EL JUGLAR
(Verano de 1440)




¿DÓNDE está ni caramillo de abedul?
¿Y mi pandero de piel de burro?

¿Era triste o alegre la canción?

"Pena, pena, pena.
El Cielo nos envió a este mundo".

¿Dónde están mis zapatos de piel de oveja?
¿Y mis pinceles de pelo de buey?

¿Era triste la canción?

"Pena, pena, pena".

Sólo me queda este sayal, esta escudilla de barro,
los ojos que todavía escrutan la solapada curva de las cosas.

"Pena, pena, pena.
Desde el Cielo nos fue enviada
inconsolable pena".









LOS TÁRTAROS
(Verano-otoño-invierno de 1406)



HAN matado al juglar.
Han quebrado los huesos del pájaro.

Todo se ha roto.

Los barcos cayeron del cielo.
Las olas se llevaron el último caballo.

La ciudad es un animal enorme que agoniza.







LA PESTE
(Primavera de 1422)



COMO quien cae en una fosa
así cayó Pskov.
Y luego Nóvgorod.
Y también Gálich.

Apenas un fragmento de pintura se salvó del incendio:
un hombro, la mano izquierda de la Virgen,
el ojo de un ángel, la sombra
de un ala de paloma.







EL GLOBO
(Otoño-invierno de 1400)



¿VES las veloces nubes blancas
allá abajo?

La tierra se aleja más y  más.

Volando va desnuda
una sola palabra en el paisaje.
Dormida va.

¿La ves?

Ya pasamos las rocas de la altura,
las carrozas del aire.

Hermano, abre los ojos.



Diego Roel (Temperley, 1980).
Fuente: "Andréi Rubliov", Diego Roel, Ediciones RIALP, Madrid, 2020.

Este libro obtuvo por unanimidad el PREMIO ALEGRÍA 2020, concedido por el Ayuntamiento de Santander, España.




 

miércoles, 20 de julio de 2022

POEMAS DE LIDIA ROCHA











la noche levantaba

brillos

en pie de guerra

 

nuevos los ojos

y el fulgor demasiado

 

una gota de agua

hace eco

en la baldosa

 

flores que desparrama el aguacero









tanta magia 

tirada porque sí


con sus ninfas de enero

sus fuegos fatuos


vale la pena saltar por la ventana

cuando un celaje parte

la luna


como si un hada 

esperase en el patio

donde un caballo duerme


en el agua de los bebederos

bailan resplandores


euforia de estar sola

y con años tan pocos










justo cuando estaba a punto

de darme por vencida


me abrí cauce en un río

caprichoso

que no tuvieras miedo, te dije


una ciudad podría ser construida

un mundo podría ser habitado


y vos, me sabrías decir

si había llegado

la hora del relámpago


si había dejado yo

esa sordera

y al miedo     sin nada que morder




 Lidia Rocha (Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires, Argentina).

Fuente: "Soltar la casa", Lidia Rocha, Ediciones La Mariposa y la Iguana, 2020.