viernes, 18 de enero de 2019

2 POEMAS MÁS DE JORGE PAOLANTONIO





jamás he rezado



no he dicho ni una sola oración
sin embargo he pasado tantas veces
una por una        con fe perdida
miles de veces
las cuentas del rosario
que mi madre puso en mis manos
está hecho
con carozos de aceituna
escupidos por mi padre moribundo





el día en que lo velaban



alguna uvas
decidieron madurar de golpe
perfumar   de torrontés
su partida inesperada
mi madre optó
por bajar de sus tacones
ponerse a las alturas
de un infarto de miocardio
y aseverar que "así nos va
con la aspirina diaria"



Jorge Paolantonio (San Fernando del Valle de Catamarca, 1947)

Fuente: "Si acaso la neblina", Book&Smith, Edición Bilingüe,  EEUU, 2018.




3 POEMAS DE ALEJANDRO CESARIO




Escarcha


a Eduardo, puestero de la ruta 40
(entre Bariloche y El Bolsón)



No hay sol,
tampoco noche.

Espera que escampe.

Hay un sueño terco
que se socava
a un costado de la ruta.

Allí se vende la fruta fina.






Fiesta



Baja la escalera de caracol.

Labios de sonrisas de breñas ásperas,
ovulosa,
ojos cerúleos que zampan,

lamedor tatuaje en su espalda,
peto encaje de seda roja
en macilenta muselina,
arreglada con gemas y collares de corindones
sobre el cuello y muñeca.

Lo que más brilla son sus atavíos

de cicatería.



(de "El bruto muro de la casa propia")






Herencia



Crucé la calle
y se fue mi hogar.

Palpo lo que pudo ser y no fui
me quedé perdido, rogando una vacante,

sin nada,
ni corbata, ni saco, solo,
y mi hogar quemándose en la nada,

arrastro los pies con las llagas al viento,
soy un hombre que cruza a pequeños pasos la calle,
patea suavemente las hojas caídas,
mira la tierra despareja, esquiva un pozo y saluda a otro caminante,
lo persigue una lengua muerta,
que punza, que le estrangula el habla,
entra a un baldío sin salida, poblado de silencios,
se acomoda, se sienta sobre un cajón, se saca las botas y se levanta las medias.
Se escarba las uñas con un palito.
Hirsuta melena enmarañada.
Su ojo izquierdo parpadea sobre el trueno del rencor,
su ceja purpúrea está cortada,
de su lágrima brota la derrota, la huella desnuda,
mi rabia de antaños.

Vi pasar la lenta caravana ávida de muertos,
inútil batalla, final del motín.

Yo aprendí a gritar sin perforar los tímpanos.
No soy más que una gota dentro de esa caravana.

Mis palabras se derraman junto al agua
que corre en los baños públicos.
Tomo un tren para llegar a una estación que no existe.

Cunetas profundas metro y medio de agua estancada.
Casas sin terminar miran las luces despellejadas del pueblo cercano,
exudan una perpetua melancolía.
Grandes yuyales, pastos amarillos cubren siete autos abandonados.
Un perro bebe agua de la zanja,
los renacuajos huyen hacia el fondo terroso.
Tres pibes se acercan con latas e intentan pescar en la zanja.

Enfrente un bar, un viejo almacén de barrio con algunas telarañas.
El hombre vive solo. Hace una pequeña pira y se calienta un pedazo de pan.

Por las tardes entra en el bar,
una ginebra, un taco, tiza de billar.
Casi no habla, no lee.

El hombre aprendió de su padre
y su padre aprendió de su abuelo.
Murió el abuelo.
Murió el padre.
Ahora falta él.


(de "La última sombra")


Alejandro Cesario (Colegiales, 1967)

Fuente: "El bruto muro de la casa propia", Alejandro Cesario,  Ediciones La yunta, 2018.
             "La última sombra", Alejandro Cesario, Ediciones La yunta, 2015.



2 POEMAS DE JORGE FIGUEROA




Aún enciendo
el fuego
para saber que vendrás
por mí
sobre el agua
sobre mis lados
aún
cuando
no nos precisemos más.




Sobre la hierba olvido mi tierra
mi voz ha cambiado de esperanza
flores y animales tiemblan en el aire
donde resuena el primer canto.




Jorge Figueroa (Santiago del Estero, 1956)

Fuente: "Agua dormida" Macedonia Ediciones, 2018.



2 POEMAS MÁS DE JACQUELINE GOLDBERG




Describir el temblor.
Otorgarle nombres propios.
Hacerme un código para diferenciarlo
de un dolor de cabeza,
de un orgasmo.
Hacerlo difícil.
Es escandaloso, pero duele,
no se escucha,
no hace eco en otra parte de mi cuerpo.
Es involuntario. Animal. Un asco.

Movimiento mínimo.
Pulsión traidora..
Traición.






Nunca temblé por miedo.
No me espantan los temblores venidos del centro de la Tierra.

Temblé en el quirófano después de parir.
Dicen que por el frío, la anestesia, la hora.
Digo que fue la errancia acabada, lo nudoso
de recomenzar en un hijo, el ajetreo de aguas interiores.



Jacqueline Goldberg (Venezuela, 1966)

Fuente: "El cuarto de los temblores", Jacqueline Goldberg, Osman Todtmann editores, Venezuela 2018.











4 POEMAS MÁS DE PABLO ALBORNOZ





3



entre las tumbas
brillan en ambos mundos
las luciérnagas






17


se llena de sol
ese vaso roto y
abandonado



(de Pueblo de sapos)




11


Espíritu protector
dame vocablos
para conservar
la sencillez
del último 
recuerdo





12


El 
blues
que cantan
eternamente
los muertos
es el mismo
blues
que cantan
eternamente
los vivos
pero
el blues
de los muertos
sin cuerdas
vocales
iguala el
maravilloso
sonido
de la lluvia
en la oscuridad.

(de "Osario")



Pablo Albornoz (Magdalena, Provincia de Buenos Aires, 1978)

Fuente: "Osario", Pablo Albornoz, Al filo de la palabra Ediciones, 2018.