martes, 6 de diciembre de 2016

2 POEMAS MÁS DE MARIANA FINOCHIETTO





1



Cuando
aún
tenía la altura
de una espiga,
vos ya eras
tan alto
como el sol.

Te acercabas
a mí
con retazos
de nube
en la mirada.

Y me subías
a tus hombros
para que aprendiera
cómo es
tocar el cielo.




35


Ésta era la muerte,
entonces.
Este jadeo en pos del aire,
la mano que se estira
en busca de la luz.

Hay cierta belleza
en al afilada línea
que dibuja
la urgencia
en los huesos.
La muerte pule
a los cuerpos
como el mar
a las piedras.

Si se lograra,
por un instante,
despojarse
de la vanidad de la tristeza,
se podría observar
que jamás
esos ojos que se extinguen
tuvieron tanta luz.


Mariana Finochietto (Argentina)

Fuente: "La hija del pescador", Mariana Finochietto, Editorial La Magdalena, 2016.






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