martes, 14 de noviembre de 2017

2 POEMAS DE RAFAEL GABINO BRITEZ




17, el regreso


antes de la última tormenta
mi padre me dio un abrazo
me entregó su sombrero
una camisa blanca
(una rosa de los vientos
bordada en el pecho)
una antología de poetas latinos
un libro con estampas
de la Guerra del Chaco
un cuchillo de campo

eso es todo, me dijo
y se quedó extasiado

en la mancha de la pared
veía un mapa
de la ruta a su pueblo





40, el pozo


El que no duerme
reaviva una lumbre agotada en otra parte
penetra en cada poro de la noche
transmuta miedo en delirio
trafica una tristeza
obtiene silencio en hebras
del árbol de las sombras
desafía la voracidad
del fuego alrededor de sus papeles
busca refugio
en los márgenes de los días que huyen.



Rafael Gabino Britez (Almirante Brown, Provincia de Buenos Aires)

Fuente: "A espaldas de la noche", Rafael Gabino Britez, Ediciones Del Dock, 2016.

viernes, 20 de octubre de 2017

2 POEMAS DE SILVIA TOCCO





La madre de Camus


a crin húmeda olía
el colchón
donde alumbró
una vida de silencio
guardó
a su hombre muerto
en campo de batalla
esquirlas de obús
postales enviadas
desde el frente
no conocía
de historia
Francia había sido
una palabra
al otro lado del mar

era de la raza de inocentes
las que lavan la ropa sucia de los otros
las que limpian los suelos de rodillas
las que planchan el único pantalón del hijo
y encuentran en el bolsillo agujereado
la moneda para el fútbol
del día siguiente
no piden promesas de amor
ni salvan el mundo

callada hilandera
teje por la noche
la mañana






Hogar a leña

                                           a E.F

ser árbol y arder
¿quién perdonará?




Silvia Tocco (Buenos Aires)
Fuente:  "Detrás de los ojos", Silvia Tocco, Ediciones El Mono Armado, 2016.

2 POEMAS DE CARLOS BATTILANA Y UNA YAPA







El dolor


Esta línea me separa de vos.
Mi hijo duerme
y casi veo
en su sitio alejado
parte de mi cordura.
La quietud de las tardes
espanta. "Yo", "hijo"
¿dónde se halla
lo específico
en estas palabras?

Hay una retórica de la verdad
hay como una evidencia
-hijo, "hijo"-
que calma.




El viento


Toco con mano indeleble
lo escaso de la materia.

En mi habitación
retiro a mis hijos, los abrazo,
les recuerdo
con palabras pequeñas
que el viento
es indestructible.

Brilloso como un témpano
el día
persiste
aquí, allí. Sin cansancio
recibo el deterioro
como una forma de avance.




Carlos Battilana (Corrientes, 1964. Reside en Buenos Aires)

Fuente: "Presente continuo", Carlos Battilana, Viajera Editorial, 2010.


La yapa: entrevista a Carlos Battilana en su casa de Hurlingham.



martes, 10 de octubre de 2017

2 POEMAS DE ALICIA PASTORE






ella se seca
de lágrimas,
alivio es el hijo,
tu mismo rostro



credo


busca
un dios precario

un rostro

una luz
que despeje
los indicios

pero las lámparas
no alumbran
estas cuestiones

solo vigilan
el punto de fuga


Alicia Pastore (Buenos Aires, 1949)

Fuente: "Enhebrados", Alicia Pastore, Editorial La luna que, 2015.

viernes, 22 de septiembre de 2017

2 POEMAS DE ELEONORA REQUENA


cuida al corazón
de los desfiladeros,
de caer en el precario
goce de caer
en los desfiladeros,
cuida al corazón
profundo de caer
piedras abajo,
cuídalo
de los tropiezos,
déjalo
que caiga
sin remedio.








cargarás tu roca hasta la cumbre.
por cada paso torpe leerás un verso, 
apuntado como sueles en el antebrazo
cuando huyes por caminos de alfileres.
marciales o leves,
culposos o al desgaire,
adentro o afuera según las ganas, 
de amores o de odios según el borde.
cuándo aprenderás a ser más precavida, 
impune al deshacerte los hilvanes,
a no mostrar muñones 
a la puerta de la iglesia,
a no mentir tan francamente.
cuándo a ser desobediente, 
a no decirte tanto en los reveses.
siempre igual las peñas se desgajan
y te lapidan una entraña nueva.
cárgate de nuevo en las espaldas los espantos,
cuesta a tu desmedro 
cuesta arriba.



Eleonora Requena (Caracas, 1968)


Fuente: https://letralia.com/230/letras01.htm
             http://www.tinta-china.net/e_requena.htm

domingo, 17 de septiembre de 2017

3 POEMAS DE NORMA CRISTINA COZZI


AULA NOCTURNA

Se asoman a sus escotes
como a una ventana
y avanzan montando
sus caderas erectas.
Entrechocando  sillas
arrastrando mesas, ruidosamente,
mientras ubican pancitas  recién estrenadas,


Yo narro las luchas
 por el derecho al voto
que otras mujeres
portadoras también de
pechos, vientres y culos
pelearon desde el siglo XIX.

En un rincón, un muchachito
de grandes ojos negros
escucha
mientras ellas conversan
parece que indiferentes.

Yo insisto.
Busco la lengua Pankhurst
la lengua Lanteri,
la lengua Evita
la gran madre lengua que nos parió.

Insisto.
Dudo.
Por dónde entrar?




TE HABRÁ LLEGADO LA CARTA



¿Te habrá llegado la carta
que no me atreví a enviarte?
Tu sombra merodea,
de tanto en vez,
los ecos de mi escritura.
Las ventanas y la hierba
saben que aceché tu paso
con aire casual y distraído,
y que tal vez fuera amor
aquel caminar y aquella espera.


Pero el aire  del invierno
no pide permiso y entra.
Clava su  estalactita
justo en el corazón
del mínimo brote de melancolía.






LADRILLOS.


Entre el ruido de las máquinas
y galpones fantasmales
el hombre derramó sobre nosotros
palabras de otro tiempo .
Dijo tierra y tal vez barro
dijo caballos y pisadero
dijo éramos
dijo quisieron comprar
dijo prometieron.

Narraba y trabajaba al mismo tiempo
como si no existieran
el vacío y la herrumbre
o más bien como si esos
fueran los materiales de su escritura.
Los otros continuaban
concentrados, atentos
su industria  de alfarería.

Era una lucha desigual.
No hay nada más difícil
que pelear con los fantasmas.
Pero ellos seguían, tozudos,
con su exorcismo activo
que espantaba los monstruos.

El hombre se sentó.
Sus ojos sonrieron
Y compartió el conjuro
con palabras serenas.
La dignidad de trabajar
dijo por toda despedida.



Norma Cristina Cozzi (Capital Federal, 1955)










martes, 12 de septiembre de 2017

2 POEMAS MÁS DE MAURO RASTELLI POLANCO






En tu ventana
lirios maravillosos
tras el invierno.




Grillos cantores
en la noche estival
Todo en calma.



Mauro Rastelli Polanco (Buenos Aires, 1987)

Fuente: "Caminar entre palabras", Mauro Rastelli Polanco, Editorial Imaginante, 2017.







lunes, 11 de septiembre de 2017

3 POEMAS DE DAMIÁN LAMANNA GUIÑAZÚ





4


cuando un infierno se extiende
buscamos palabras que nos distancien
de la muerte, un vocabulario médico
para llenar de objetos y  esdrújulas
ese agujero que satura la cabeza


"falla multisistémica" significa un cuerpo
que deja de responder en una cadena
de instantes detenidos, ella está hinchada
dicen ya no le funcionan los riñones
pero mienten
está cargando aire  para volverse un globo
esperar ese rayo de luna en la ventana
como una señal de superhéroe
salir volando hacia un jardín
al borde de la tormenta no sé

por qué, hay días
en que elijo recordarte así




6


entre el cuerpo y el asfalto, agua
que va deshaciendo
un barco de papel escapa
se pierde por la zanja
peo mi suela nunca
se desgrana y voy
cargando la memoria
de la carne fría
toda en la boca llevo una piedra
atragantada es el diluvio
que no fue
más que llovizna
en los bolsillos, un corazón
diminuto
como los ojos de un cachorro

quiero regresar
a la sangre en el cantero
o la claraboya, que salgas a regar
las raíces de este cuerpo
crecen
crecen y es el mismo
que antes caminaba hacia una casa
donde  ahora vive otra familia



7


alguien se mudó a mi casa
usa mis juguetes
los aviones vuelan bajo
eso no importa
porque los lleva una mano chiquita

ahora tengo un castillo
donde ir a recordarme



Damián Lamanna Guiñazú (Buenos Aires, 1985)

Fuente: "Propiedad horizontal", Damián Lamanna Guiñazú, Añoz Luz Editora, 2016.

miércoles, 23 de agosto de 2017

1 POEMA DE MILAGROS LOSA


Corté uno de tus libros, madre
Rompí tu mantel floreado
Manché tu almohadón favorito
Quemé las cortinas del living
Y es que todavía no notás, madre
Mi ausencia




Milagros Losa (Buenos Aires, 2000)



Fuente: http://losangelesahogados.blogspot.com.ar/

martes, 22 de agosto de 2017

1 POEMA MÁS DE DIEGO ROEL Y UNA YAPA (RESEÑA DE DIEGO L.GARCÍA)









Hiedra solar



5



No recuerdas nada.
Sólo ves blanco sobre blanco.

Ahora caminas sobre el cráter del volcán,
cerca de donde se borra la huella.
Tus manos rozan la cadera del instante.

El espejo se invierte y habla.

Piensas:

También aquí hay dioses.




Diego Roel (Témperley, Buenos Aires, 1980)
Fuente: "Las intemperies del mar", Diego Roel, Editorial Detodoslosmares, 2017.






LA YAPA: RESEÑA DE DIEGO L. GARCÍA 


Acerca de Las intemperies del mar, de Diego Roel


Ante cualquier libro de poesía me surge la pregunta: ¿Cómo está construido? Es decir, qué hace de este conjunto de textos un artefacto complejo, qué puentes se activan y qué misterios lo atraviesan para hilvanar nunca un único trayecto de lectura. Creo que Las intemperies del mar es un ejemplar perfecto para este planteo. 
Todo parte de una inscripción en la Rua dos pescadores. La misma nos lleva a la fundación mítica de Porto – Cale, y a la interpretación que cuenta que Cale había sido uno de los argonautas. Al mismo tiempo, a lo largo del libro las referencias órficas desempolvan la tesis de Orfeo como tripulante de la nave comandada por Jasón.
“descendí hasta el lugar
donde la sombra inicia su viaje”

Retomando la idea de una estructura, prestemos atención a estos versos:
(I. 5) “Toda palabra está cubierta de ceniza”
(I. 6) “La nieve cubrirá todas las cosas” 
(III. 10) “Me acuesto donde duermen las cenizas”

Esos paralelismos no son meros juegos de palabras, sino que actúan como vigas para la construcción de un plan mayor. Me interesa en el segundo verso citado el término “cosas”. Dentro de un sistema religioso, las cosas a las que refiere Roel no dejan de ser trascendentales. Recuperemos esta palabra: “Relativo a lo que está más allá de los límites naturales”, en su raíz está “scendere”, trepar / escalar; entonces ese límite nos habla de jerarquías verticales, de escalas en las que, por ejemplo, algo asciende de “cosa” a “palabra” y luego a “mar”.
A su vez, ciertas “cosas” a lo largo del poemario irradian preguntas fundamentales (recurso que va generando un swing –en sentido cortazariano- que hace las veces de motor principal):
¿Quién abrirá las puertas?
¿Qué mano nos retiene y suelta?
¿Quién abre su boca y canta?
¿Qué mar nos rodea?
Por citar sólo unos pocos casos. Puertas, mano, boca, mar. “Cosas” que tienen un afuera de la gramática y que el poeta conoce o descubre. Hay “cosas” nombradas y “cosas” invocadas. Y el llamado se dirige hacia el orden supremo: el misterio. 
Así entiendo el proyecto de Diego Roel. Desde ese impulso por ir tras lo que se intuye o se tras-ve. Ni siquiera me atrevería a decir que en esa procesión se fracasa (o que el lenguaje fracasa, argumento tan de moda como vacío), lo que ocurre es un diálogo entre el lugar descubierto y el lugar abandonado. Dijimos “procesión”, y en el término “cedere” se encuentra la raíz indoeuropea “–Ked” cuyo significado se define como “ceder, retirarse, marchar”. Se avanza siempre desde algún lugar que ha sido dejado: la cáscara de las palabras es abandonada por un nuevo territorio del que pronto se volverá a partir. La lectura de Las intemperies del mar debe asentarse ahí mismo, en ese intervalo. 
“¿Qué mar nos rodea?” es a un nosotros que acaba de ser otra cosa, y en esa dilación el poeta teje su paño. ¿Qué es ese “mar”? ¿Qué tiene que ver con el “mar” del diccionario o con, por ejemplo, “el mar, la mar” de Rafael Alberti o el “Mar portugués” de Pessoa?
Posiblemente, el retiro del sentido a un espacio desplazado de la palabra. Como si el oleaje de la lengua pasara primero y al retirarse dejara la sal de ese Misterio al que hacíamos referencia. Roel nos da a leer la sal. Y para lograrlo va plegando capas y capas de una materia incontrolable (pero trans-formable): sus viajes, sus percepciones, sus lecturas.
Solsticio de invierno
1
No te distraigas:
                         alcanza aquella ola,
ese reflejo en la cima del planeta.

Cabalga sobre el rayo,
                                   rompe las bridas,
lleva tu cuerpo hasta esa curva
donde las yeguas se desatan.

En esta última playa
abandona tu pequeño aliento.

El relámpago gobierna todas las cosas.

Habíamos leído que “Toda palabra está cubierta de ceniza” y también de nieve, y allí se recuesta el sujeto, allí, donde las cosas duermen bajo la mano del relámpago. Tal vez la intemperie, la visión de la sal, el mar que cede, requiere ese dormir de lo sobrante: las cosas duermen, entonces vemos. La ceniza-nieve nos deja sin lenguaje pero extasiados frente a la experiencia. “En esta última playa” decía el poema, así pareciera ser la escritura: una soledad abismal y a la vez potente (algo así como el plan de un dios). Formas de la creación sin la cáscara del asunto.
En conclusión, este es un libro de experiencias. Y sobre ese punto, creo, la poesía de Diego Roel tiene una frecuencia sublime.
Diego L. García

jueves, 27 de julio de 2017

2 POEMAS DE JOSÉ ANTONIO CEDRÓN




*


Cómo haría aquel hombre sin idioma
ni monedas de cambio/ ni mar/
ni luz de aldea
ni el oro de los pobres soñado en la taberna
ni una mancha salada de lluvia en el sombrero
ni el tabaco mascado en el umbral
ni el aliento del frío/ ni el trébol del abuelo
enterrado en el fondo del bolsillo.





(de Actas)



De lo que fue aprendido sobre esos
                                                  movimientos
nos queda la costumbre.
Ni huellas ni señales de los sabes ahora, sobrevive.
Las estaciones vuelven sobre los mismos ojos
que absorbieron el mundo que te toca.
Podrías bajar los párpados hasta olvidarlo todo
y sentir aquel sol que formó tu razón
sobre esos mismos pliegues.
Comieron de tu furia, lo sabes. De tu amor.
De lo que nunca vas a arrepentirte.
Antes que te disequen consigue dos testigos
entre aquellos que fueron
sobre todas las cosas.


(de Circuito interior)



José Antonio Cedrón (Buenos Aires, Argentina)

Fuente: "Actas", José Antonio Cedrón, Editorial Instituto de Cultura de Morelos, México, 1986
             "Circuito interior", José Antonio Cedrón, Editorial Nuestra América, 2016.


viernes, 21 de julio de 2017

5 POEMAS DE MARÍA NEGRONI


Alteridad
este miedo
que se quedó
acurrucado en la infancia
roba de lo que será
sensaciones remotas
peor que eso come
cosas
que ni siquiera ve
ladra
hasta no ser
sino un espejo astillado
donde mi vida aún
se haga y se contemple
y después
-si es que hubiera un después-
alza un bastión de palabras
entre un idioma extranjero
y lo extranjero de sí
no sé por qué
esta herida no me alcanza




El jardín de las delicias

érase una vez un jardín
o algo parecido a un jardín
donde la noche ocurría
sin ser vista

diríase un prólogo
de flores doradas
a un otoño
sin escritura

se sucederían los días de las niñas rojas
en sus canastas había un tintero
la muerte les puso pena sin despertarlas

cosas raras
de nunca amar

así es el sur
así el estilo de la ternura



Siguiendo un fuego


ahora
si puede decirse ahora
para esto

que siempre está pasando y vino
y encenderá la luz
                detrás de cuál imagen

vos
contra un paisaje
cada vez en su temblor

               eternamente mi ciudad
               que todavía no se supo

y sin embargo estoy tocando
a ese camino que me abrís

encandilada
como una oscuridad
               en otra oscuridad



Nocturno

nunca vi un cielo así
repleto de batallas
                a punto de ocurrir

como si hubiera una verdad
en algún sitio

o una noche diminuta
para un concierto
inmenso

no sé de otra espiral
donde mi flor oscura
se tolere

              incluso plena
              incluso abandonada



Haiku

¿qué pensás del atardecer?

a lo mejor mañana alcanzaremos el sol
en el jardín de lo indeleble

no es fácil saber morir
de flores inesperadas



María Negroni (Rosario, Argentina)


jueves, 6 de julio de 2017

2 POEMAS DE LEO MERCADO


45



ladrillo
sobre
ladrillo


la poesía es una casa justa





12



con el auspicio suculento
de tu vestido rojo

soplo




Leo Mercado (Salta, 1982)

Fuente: Blog personal de Leo Mercado http://vientonorte-leomercado.blogspot.com.ar/

miércoles, 5 de julio de 2017

1 POEMA DE JAVIER GALARZA





CRISIS DE AUSENCIA


"Después de haberme descubierto,
no es gran cosa encontrarme,
ahora lo difícil será perderme"
escribió Nietzsche.
El síntoma principal de las crisis de ausencia
es el deterioro repentino de la conciencia.
Suele durar pocos segundos.
Durante el episodio,
la persona interrumpe sus actividades.
Al finalizar la crisis
continúa con lo que estaba haciendo
sin recordar lo sucedido.
Para Zhiangzu solo la nada
o el desconocimiento de sí mismo
hallan la perla perdida del Emperador.
¿Es esa la raíz del problema,
comprender que el pensamiento
y el conocimiento
de nada sirven
a quien no aprende a perderse?
¿Que solo se halla lo que trasciende
la ficción del yo
y luego de eso,
nadie necesita de ninguna perla
y menos aún aquí en el sur?


Javier Galarza (Argentina, 1968)

Fuente: "Chanson Babel", Javier Galarza, Editorial Buenos Aires Poetry, 2017.

domingo, 2 de julio de 2017

10 POEMAS MÁS DE NOELIA PALMA



Que la muerte nos ampare

20


Oración de los desprotegidos

Que la muerte nos ampare
que la muerte nos tenga en la gloria
a vos a mí
por los siglos de los siglos
hacia el final de todos los tiempos
y en cada tumba
que fuimos cavándonos
hasta el hueso.




Octubre

17

Siempre se me acalambran las manos
cuando intento escribirme huyendo

honrar el desconsuelo

hacerle un altar al hambre de nadie
nunca fue tan precioso.




Consagración del Silencio

5

Mi cuerpo es un pedacito de viento
una criatura muerta de luz

a dónde fueron los poemas vivos, Madre.



6

El silencio es la consagración del poema, a salvo

de las manos despiertas.



8

Desprendo el eco propio
en una habitación, que a su vez, me devuelve silencio.

¿Qué hacer con tanto poema recibido?

Este lugar es la miseria de haberme ido a buscar.




La próxima belleza


2

¿Cuál es el sonido del poema?
Lo mortal no hace la muerte.
Lo sagrado se escucha en lo sagrado.



El oficio de morirse mal

13

Cierro las manos, estrangulo aquello que le sobra al viento
pronuncio con el cuerpo un amasijo de pájaros

que anclados, vuelan.



16

Que dejes apagada la luz
y encendidos los días fúnebres

donde yo sepa encontrarte.



22

Pero una música dijo el idioma de la intimidad.
Ahora, somos un poco de muerte juntada bajo la lluvia.
Yo abrí las piernas. Yo te daba el corazón que irrumpía
cada noche.
Hemos caminado un último amor sin creerlo.



Amado en septiembre

1

Distingo tu rostro
ese lugar antiguo donde me crece la angustia
y es el viento
siempre es el viento
quien golpea mis manos sobre el muro.



Noelia Palma (Buenos Aires, 1984)

Fuente: "Que la muerte nos ampare", Noelia Palma, Francia ediciones, 2017.








viernes, 23 de junio de 2017

5 POEMAS MÁS DE DIEGO ROEL





2



Pero,
¿quién logrará domar el caballo de la muerte?

¿Quién tomará las riendas?

Desde esta curva del camino
apenas distingo el contorno de las cosas:
el horizonte es una huella intermitente.

Han partido las caravanas y los niños.

¿Quién domará el caballo de la muerte?







7


Algo siempre imperceptible
cae y golpea sobre mí.

Hay una voz que repite en mi cabeza:

Las otras islas son:
la de la Madera, la de Bugio, la del Pilar.
Y aquellas de suelo rojizo, atravesadas por venas de basalto:
la de Tavira, la de los Amores, las Salvajes

Sopla el viento y trae
                                  barro y arena,
transporta la simiente del mar.

la del Islote Plano, la de la Resurrección, las Desiertas

Algo imperceptible
cae y golpea sobre mí.

En los obenques, a sotavento,
oscilan las últimas banderas.






Solsticio de invierno


1


No te distraigas:
                         alcanza aquella ola,
ese reflejo en la cima del planeta.

Cabalga sobre el rayo,
                                   rompe las bridas,
lleva tu cuerpo hasta esa curva
donde las yeguas se desatan.

En esta última playa
abandona tu pequeño aliento.

El relámpago gobierna todas las cosas.





Hiedra Solar



4


El sol golpea el lecho de la escarcha,
desarma la calavera del invierno.

La muchedumbre avanza y se pierde.

Los niños descienden al jardín donde los muertos
cultivan la flor de la distancia.

El milagro
reposa siempre en la inminencia.





8


Abandoné la casa de mi padre
y descendí hasta el sitio donde las aves
rayan el cielo con la punta de las alas.

¿Adónde voy desnudo y mojado hasta los huesos?

Ya vi sucumbir
al niño, al anciano y al soldado.

¿Es tan resbaladizo lo que cambia?




Diego Roel (Témperley, Buenos Aires, 1980)
Fuente: "Las intemperies del mar", Diego Roel, Editorial Detodoslosmares, 2017.



sábado, 10 de junio de 2017

3 POEMAS DE MARÍA MELECK VIVANCO





CORAZÓN DE ALTOS PÁJAROS


 Llega lo más amado y resistido    Desangrado poema Bella Muerte    La magia engalanada en primavera con su ríspido sueño empecinado, con su mástil cerrado de claveles
 Llega lo más amado y peregrino     Mil pétalos procuran su custodia entre vidrios que arrasan las ciudades entre cactus de miel y mansa lluvia
 Vuelve el fondo del mar a repetirse    Rompen los pies del viento su crisálida    El quebrado rumor de agua secreta por los rincones verdes de una casa
 Corre a la vera de un estuario ardido como si se quejaran las palabras
 Inútilmente el ama se prodiga en grito despiadado y solitario
 Adivino la fiebre entre diluvios    (sus cuchillos de sol, sus rosas tristes)

 Desangrado poema    Bella muerte   Corazón de altos pájaros heridos





LA BRÚJULA


 Late en mí sordamente el pulso del aroma    Enferma que sonrío    Desarraigada brújula sin furia sin hechizo, en diáfanas canoas regresando junto al verano de las mariposas
 Un patrimonio de sutil herencia atraviesa mi sed y me contiene    Vengo de la montaña dura de ajenos miradores al increíble río de la pena    La lluvia enfría mis espaldas    Los astros aún me desconciertan
 Enferma de alta piedad    De enhiestas profecías
 Bajo solemnes piedras castigadas y ruidosos lagartos  -los lagartos sonoros- en la fogata trémula del sol
 ¿Era el dolor mi eco?    ¿Mi fuego diminuto?    ¿Mi siesta sin malicia?    ¿La infancia confundida en un relámpago?

 Oh tan pequeña y lazarillo para ciegos    Por la tormenta de sus ojos, bebía la palabra amor





AMAPOLA INSISTENTE


 Antes de ti, era como si los ríos no alcanzaran el mar    Las flores clausuraban  su espejo y allí desvanecían    Tantos opacos y miserables años en esta cima oscura de la tierra
 Ahora bendigo tu nombre de enjambre alborozado
 Tus palabras, serafines de lluvia que refrescan el tedio    Tu sangre, amapola insistente sobre la aldaba inmóvil de la muerte

 Y tus signos    Tus signos para encontrar a dios




María Meleck Vivanco (San Javier, Córdoba, 1921-Maldonado, Uruguay, 2010)

Fuente: "Plaza prohibida", María Meleck Vivanco, Ed. Baldíos en la Lengua, 2016.

lunes, 5 de junio de 2017

3 POEMAS DE HUGO MUJICA




18.


silencio
alto silencio

ni una voz
que despierte
distancias

la piel de tus ojos,
celeste
más allá
lo eterno

sin descanso






20.


sólo la lluvia no es fragmento

y algún pájaro
blanco
dibujando gestos de
infinito

patria de alas
el desarraigo

lo asible de tu ausencia





54


de otras orfandades
mis gestos,
de la tuya
el yéndote que me despoja

este nunca llegar
al fondo de nada
que acaso sea
fondo de todos

y el aquí de la muerte
                           y el allá de la vida





Hugo Mujica (Buenos Aires, 1942)

Fuente: "Al alba los pájaros", Hugo Mujica, antología poética 1983-2016, Editorial El Hilo de Ariadna, 2017.






martes, 30 de mayo de 2017

1 POEMA DE JAVIER SALEH





"Dicen que si no sabés
el nombre del hueso
la quebradura no duele"

WAMBA MOBUTU
hasta el incesto siempre (10)






La torre de Bolligen en perspectiva isométrica

(El único talón de Aquiles)


El cajón nos costó lo mismo que si hubiera
tenido las dos piernas
no hay asfaltos ni rampas en su esquina
no jugaba partidas simultáneas de ajedrez
no pinchaba en la heladera los países que invadía el
imperialismo
y se murió no sabiendo a qué clase social pertenecía
no mandó una vista aérea de Dios
y el viento no hería su aureola de buena

decía de su amputación:
un lugar menos para tener calambres

quizá no me quería,
los besos de ella eran al cincuenta por ciento
pero lo bueno de la hemiplejia
es que no te permite retroceder

y ese cuándo, no viene
con vasos de agua para morgue

el cura párroco ahora habla de otra persona
con su mismo nombre y apellido
dice sin conocerla que era buena
dime qué silla de rueda tienes y te diré quién eres
decía ella

que ahora comprenderá a la cal
perfectamente

a esa quietud se fue
bien futuro con rueditas
bien ex mamá al tacto

ella no volverá de náufrago
en la saliva que no tragué
y con su ideología de oleaje
no será una sangre indeleble
que salpica

como silencio excedido de peso
sus porciones de biología
cambiarán de lugar pero no saldrán de ese frío:

y si la habitación del crematorio
tiene ventilador de techo
y mamá no estaba toda?

no, no dejamos el walkie talkie
dentro del féretro

y suerte que Aquiles no tuvo
picos de presión

Hasta ahí el sentido del humor
y la negación:

papá hablándole en restos de niño
a lo dentro del cenicero
y ella yéndose
no siendo promesa
ni nuevo amanecer
yéndose simbolizando
una ausencia sin apuro
en esta nada con buen filo

parada literalmente parada
cerca del perímetro de no ser,
mimetizada con esa palma abierta
que la entregase limpita
entre orión y tauro
la puerta de dos hojas
vaiveniando en el confín de ella
alejándose como esa calle curva
que no huele a flores

era ya fuera de alcance
la nada más querida
y algo de sin quizá

como una sombra sin movimientos
con pruebas de soledad intacta
no se fue a corregir la luz
hacia los pobres
y los ojos de ella
no serán dos agujeritos simulados
en una nube

sin pene
sin ítem de abuela
dejándome de herencia
el cordón umblilical
para algún invierno sin mujeres
y el ruido insoportable de no respirar

sin embargo a veces
acomodándose del lado sano
la sueño volviendo
en una pierna
como a saltos de embolsados
para que mi vía Apia
con su cara en coma farmacológico
sea menos bíblica

cumpliendo su función de no existir
se fue a inaugurar su nueva temperatura
cronista profesional del dolor fideo a punto
se fue con su obligación de madre:
morirse antes que yo.


Javier Saleh (Boedo, 1976)





(10) Wamba Mobutu
(no hay datos,
seguramente
era negro)

"Lo perfecto se puede mejorar"



Fuente: "Sujeto sobre uno avos", Javier Saleh, edición del autor, 2016.





lunes, 29 de mayo de 2017

3 POEMAS DE MARCELO PUTIGNANO





Yo erraba solo y absoluto,
el universo era el dolor más puro
y  no había corazón donde beber.





GAUGUIN


El caballo blanco
se detiene:
la noche tatuada.




RIMBAUD

Con los zapatos rotos
frente al ebrio poema del mar,
vi la luna atroz
y lloré.




Marcelo Putignano (Buenos Aires, 1958)

Fuente: "Los ojos azorados en la noche ambulante", Marcelo Putignano, Editorial Vinciguerra, 1997

viernes, 19 de mayo de 2017

1 POEMA MÁS DE CARLOS ENRIQUE CARTOLANO


pincel espejo


te expresa el juego de luces lucian/  proyectás claros
cuanto trajiste y lo que llevo: un arte puesto de frente
es misericorde dicen
                               después el canal del brazo izquierdo
y en la punta del pincel los dos niños son gozo
juegan a encontrar la única palabra/ lucian no interesan
las herencias/ todo es hoy en el reflejo

el arte dicen es hendir en halos/ hurgar más allá
de propia imagen/ consiste dijeron en derrota de academias
y después toda tu vida habitar las herramientas

sos lucian y el reflejo sosiega calendarios/ del borde vas
a flote de cuanta luz quepa en el marco
es dicen el modo de existir


Carlos Enrique Cartolano (Buenos Aires, 1947)
Fuente: Guía Lucian Freud, Carlos Enrique Cartolano, Editorial El Mono Armado, 2016.

4 POEMAS DE CECILIA PAVÓN





DESEO

¿Cuántas formas de deseo existen? ¿puede ser que tantas?

¿No podría llegar un milagro, a través del cual yo cerrara
los  ojos y simplemente te encontrara besándome y eso
cargara sobre sí la marca de la eternidad o el infinito?

Pero debe haber tantos deseos como formas: cuadrado,
con forma de flecha, redondo, triangular, con puntas,
con aristas, vertical, deshecho, inanimado.

Todavía recuerdo el momento en que el amor parecía
posible: mes de noviembre, aire luminoso, un muchacho
dormía conmigo,
hablábamos en la cama mientras fumábamos marihuana
y tabaco mezclados, él me tomaba la mano
bajo las sábanas.

Hace seis meses que no he besado a nadie.
Seis meses sin hacer el amor. Tengo 27 años,
desde los 18, nunca antes me había pasado.

Mi cuerpo en estado de alerta, podría usar muchos verbos
para describirlo paredes que se levantan
y que vienen a poblar especies de hiedras mentales.

Es otoño, lamento que se acerque el invierno.
Siento que me deben un verano.




TRENZA

Y pensé que mi día es como una larga trenza de pelo negro y sedoso
y dentro de esa larga trenza está este libro en el que caen las palabras
un día tengo fe
un día pierdo la fe
un día tengo fe
un día pierdo la fe
y en el día se trenzan la fe y la falta de fe
la fe y la falta de fe
la fe y la falta de fe.





ÁRBOL

Cuando te enamorás el mundo
se vuelve un lugar tan sensual que te lastima
el amor no se puede conjugar en pasado
y de repente un árbol oscuro crece en el living de tu casa

Recorrerás las ramas de ese árbol para siempre,
Y siempre será un milagro.





MP3

Bajo toda la música que me dicen
y me gusta toda la música
pero la que más me gusta
es la que escuchamos juntos
(mentira).





FIESTAS

Fiestas fiestas fiestas fiestas y más fiestas
no sé cuándo se terminarán las fiestas
sueños sueños sueños sueños sueños y más sueños
no sé cuándo se terminarán los sueños
realidad realidad realidad y más realidad
no sé cuándo se terminará la realidad
siempre me pregunto
qué es más real?
esto o aquello?
esto o aquello?

esto o aquello?


Cecilia Pavón (Mendoza, 1973)
Fuente: "Un hotel con mi nombre", Cecilia Pavón, Editorial Mansalva, 2012.

miércoles, 17 de mayo de 2017

3 POEMAS DE RITA GONZÁLEZ HESAYNES


La cena de los monstruos

Esa noche vinieron los monstruos a buscarme.
Les destrocé la tráquea y los fui amontonando
en un trance salvaje en la cocina.
Afilé las cuchillas, despellejé los cuerpos
y herví su carne en grandes ollas grises.
Por las habitaciones circulaba un aroma
siniestro y delicioso. Sobre un mantel a cuadros
con cubiertos de plata los devoré en silencio
y fueron agridulces los bocados, lo juro,
algunos tenían sabor a viaje y a trofeo y a brote,
otros a grillos muertos y teatros vacíos
y todo lo comí, como si no hubiera
otro pan en el mundo.

Porque acaso no haya otro pan en el mundo
que los monstruos.






Aria

levántate, amor mío
ven a la ventana
mira caer la lluvia sobre el pueblo
escucha estremecerse el ramadío
canta con todas las criaturas
el aria de la vida
déjame asir tu mano
es corto el día
pronto se aquieta el pájaro
una oscura fragancia se apodera del mundo
alguna vez contemplamos un rostro
y comprendimos la hondura de la muerte
el rostro del estanque
el rostro de esta lluvia
tu rostro entre los rostros todos
ninguno de nosotros ha de perdurar
y aquí tras la ventana
la eternidad entera se desnuda
para quien tenga los ojos del eterno

tantos cristales hemos fabricado
tantas lentes complejas
tantos caleidoscopios y vitraux
para filtrar la luz ilimitada

incluso entre nosotros
se levantan ventanas, amor mío

qué más puedo decirte
acércate, levántate
mira caer la lluvia
con violencia en el pueblo
y más allá silencio
y más allá galaxias
y más allá una oscura fragancia
se apodera del mundo
en todas partes está la eternidad para el eterno
y nosotros apenas una lluvia que cae
para el amor que observa en la ventana

qué angustiosas y bellas nuestras vidas
las historias, las artes que apañamos
para declamar nuestra existencia
–ah, la magna ironía–
qué más puedo decirte sino
ven, acércate, amor mío, a la ventana

mira caer la lluvia sobre el pueblo




El amante suplica una gracia

apártate de las garras de las cosas
y ven a posarte aquí en la ventana
como un ave jurásica
esbelta y solitaria
ante esta misma lluvia
que tantas eras hace
enjoyaba las rocas con idénticos átomos

mira las alturas como has mirado siempre
los domicilios de los hombres
los palacios de los himenópteros
la arena multicolor en la tormenta

háblame
transfórmame
quiero que me conduzcas
a la sabiduría
cuéntame de la lluvia
de la enredadera que se niega al verdor
de la destrucción y la creación
y el nuevo orden mundial
y el precio del platino en occidente
pero sobre todo de la lluvia

cada gota se arroja
de la masa imprecisa de los nimbos
para recordarnos nuestro amor absoluto

hemos cambiado sin vergüenza de pieles
nos hemos enlazado a través de los ciclos
con todas las gotas de este mundo
es preciso acordarse, avezuela jurásica
de los días antiguos
de la lluvia sagrada que conoce
los nombres sempiternos

apártate de las garras de las formas
aprende a comandarlas
como el tiempo y el ciego
con la palabra dulce del amante
que suplica una gracia

enséñame las técnicas secretas
para enjoyar las rocas
en las sendas mundanas

sobre el pueblo tu sombra se proyecta en el cielo
reconozco tus ojos en la lluvia

tantas veces seremos una esfera imperfecta
girando en el espacio
y tantas veces no

observa con fijeza el ojo único que me brilla en la frente
que se mire a sí misma la lluvia y el planeta
y el astro y la materia oscura que llevamos a cuestas

recordémonos como siempre hemos sido
arenilla que el océano criba
fundida y refundida
en el tibio crisol de los terrestres
en jarrones y copas y ventanas vivientes
cristalería proteica que refleja los soles
recipientes mortales de la lluvia



Rita González Hesaynes (Azul, 1984)