viernes, 5 de julio de 2019

1 POEMA DE MARÍA LAURA BURATTINI


UN INTENTO



Oráculo exquisito.
Si te nombro,
te reflejás
en los charcos que sorteo.



María Laura Burattini (Buenos Aires, 1968)

martes, 18 de junio de 2019

4 POEMAS DE CLAUDIA GUSTINELLI



Ana juega en el jardín
levantando otoño seco
una hoja de laurel
una          de liquidámbar
una          de gingko
una          de paraíso
una          de palo borracho
una           de limonero
Las apila y huele a fresco
luego las acomoda
sobre los ladrillos de la galería
Mide su mano en cada una
para que la gitana lea
su suerte en nervaduras












El cuerpo
     te interpela
     te cuestiona
     te factura
     te sostiene
y la caña de bambú
sigue ahí
     como la médula







  

Juana tiene
vida y muerte
apretadas en la mano
en una la primavera
en otra el otoño
con letras
de polen y hojas secas
Camina despacio a la cita
sabe lo que va a escuchar
pero no lo que va a decir
No siempre dice lo que piensa
un pájaro en su jaula









Juana se cansa
camina por el parque
tozuda insiste
en imaginar su lápida
huele aromas silvestres
cierra los ojos
a la brisa fresca
Sube al auto
y dice
   volveré en cenizas
     lo prometo
       sin lágrimas






Claudia Gustinelli (Buenos Aires, 1960, Argentina)









lunes, 10 de junio de 2019

4 POEMAS DE VANINA SANTORO


3.



¿Y qué hago yo en una procesión al gauchito gil?

Y se va llenando el campito
de hombres y mujeres
y de sol.
De banderines de colores.
Cada grupo arma su stand
se saludan entre ellos,
se abrazan.
Satisfechos, creyentes se abrazan.
Un camino de poesía armó Silvia de Villa Curita.
Emociona transitar esos hilos bien tensos
agarrados a la tierra del campito por ladrillos huecos.
Hilos que sostienen hojas canson
con poesías hechas por sus alumnos
me dice Silvia orgullosa.
Graciela me regala un corazón
hecho con un retazo de tela celeste y estrellas negras.
Y me muestra cada uno de los trabajos
hecho en su taller de costura:
bordado mexicano,
almohadones drapeados,
bolsos playeros,
muñecos hechos de medias recicladas.
Juntame medias, me dice.
Los chicos jugaban
con sus risas a cuestas
tirados en una sábana.
Venían a mi stand por los chupetines pegoteados
que tenía para compartirles.
Me ofrecían sus ventanitas de niños de 6 años.
Me contaron que en la casillita blanca
habían visto a un saltamontes y un bicho bolita.
Y llega la procesión a viva voz de parlante.
En un carro tirado a caballo llega el gauchito y su cruz a escala real.
Y explota la canción religiosa que todos cantan.
Se acerca la niña de ventanita a la vista
me trae un secreto en su mano:
Bicho asustado hecho bolita negra.
Pienso qué lindo sería enroscarme sobre mi misma
como mecanismo de defensa.
Transformarme en una bola casi perfecta y lisa.
Y rodar entre los fieles
hasta llegar a ese lugar perfectamente
húmedo
donde resguardarme.
Para no morir.




4.




El día que pronuncié las palabras
me brotaron dos llagas en la lengua
para recordarme
que no hay olvido
sin dolor.







8.

                                                                    Eso nomás, vida,
                                                                    eso nomás.
                                                                                 Edith Vera.
Que me robes la nariz
todas las veces que sea necesario
para atravesar todos los bosques
que tenga que atravesar.

Que vivamos en una realidad
donde las colitas de rana
sanen
sanen todo
y construyan puentes
bellos puentes
para que me encuentres.

Que juguemos de Gua’u a buscar colores
¿tendrá el cielo tu color?
suerte para tí.
Y para mí
el borí borí calentito de esta mesa.

Y que ese lago Azul de Ypacaraî
tarareado cada mañana
procure un corazón de viaje
sobre un cascarón de nuez.

                                                                




11.


Y cómo se pasa
del alegre chapoteo con tus pequeñas botas
del charco de barro
del cencerro que anuncia
al perro negro que te acompaña
en el tiempo donde las vacas y los relinchos
son puro descubrimiento rodeado de monte
A saber que la única luz que te alumbra
es la del trueno
en la inmensidad de la noche grillada
¿Cómo no refregarte los ojitos
ante la tormenta oscura
que se avecina?



Vanina Santoro ( Caseros, Provincia de Buenos Aires, 1984)

domingo, 9 de junio de 2019

5 POEMAS DE EMILIANO PUGLIESE


Primer Lugar


Ha culminado
mi tiempo
decidí ahogar
el llanto

Ahora en las moradas rotas
surge lo primero.





No tengo letras


No tengo letras
para adiestrar
a la tinta doméstica

Tampoco noches
en las que soñar
que existe el abandono
de la lengua.

A veces
dejo al viento
las notas de mi memoria
que son
solo gritos
que anhelan
el silencio de las cosas.





Reminiscencias


¿Y si la noche
se esconde en los jardines?

¿Y si la memoria
sobrevive al espejo?

¿Y si el eco
fue hallado en el olvido?

Y con todo esto

¿Qué será de mí
después del silencio?




Mi canto

Aunque sea
un rincón
en tu tiempo

Le canto a tu voz
en este páramo gris

Canto
en el intermedio
de dos soles

Canto y te nombro
en el pétalo de mi boca.
  



Ceremonia

Ya han bautizado
mi partida

Fue el beso
mil veces maldito.




Emiliano Pugliese (Buenos Aires, 1997)


lunes, 13 de mayo de 2019

1 POEMA DE SOLEDAD FERRARI





Por ansiedad de aire
dejé el útero tres meses antes
la muerte se me pegó
en la primera respiración
todos temieron
menos yo.

Supe que cada sed
ama su sombra
y la vida
y la muerte 
son fragmentos
de la misma peregrinación.

Hoy que es otra la espera 
su frío me espesa la sangre 
pero no temo
esta también es una pulsión de sol.



Soledad Ferrari (Buenos Aires, 1981)





miércoles, 8 de mayo de 2019

3 POEMAS MÁS DE CARLOS ENRIQUE CARTOLANO





sea poesía


donde otros dicen mundo/ yo digo árbol
tránsito verdadero el suyo: rumores de alas
allí donde nombran pueblos nuestra ciudad
destilan tóxico confusión y esclavitud/ quiero
sombra vegetal/ vuelva la paz a los rebaños
sean por el hombre tantos ruegos
                                es su naturaleza
la liberación/ al ser de la palabra al combatiente
de pie en territorio franco que engordó vitruvio

y ya que privaron de precio a la poesía
proseguiré regalándola/ haz otro tanto amigo vate:
reclama siempre y construye la revolución




cortafuegos


diez minutos antes del doble ataque a las torres
en new york/ la vajilla del bar tremoló en oídos
de algunos sensitivos
       y veinte antes/ el caniche a la mesa
de rue mouffetard abandonó su servilleta
y un gemido sobre las piernas de suzanne

esa mañana anisah dialogaba con sus primas/ pero
          la interrumpió un extraño murmullo
en los estanques/ las tres pensaron: en dumai
también las tortugas verdes son matriarcas

y sobre el bosque de castelar dos nubes coronaron
la construcción/ una grave ceguera apropió
         la redondez y fue en piedra bocha
a imbuirse de cemento/ eso cuando la tevé mostraba
primeras imágenes de humo por la cadena española

un vez más el tiempo es consecuencia/ aún antes
de mudanza en hoteles de paso y contemplar fondos
                                                     / en las valijas
      el silencio rodea la piel y nos despierta







de palabra


...Cuántas formas de volver tiene la ausencia
Valeria Pariso -Triza-


un sol posible ilumina más allá del horizonte/ sólo
es claridad/ falsa quizás/ el día puede revertir en noche
cerrarse al fin el ojo/ pero infinitos cuartos hay
en la memoria y en cada uno habitación de quien supera
                                                                  /hueso y tacto

sólo olvido vistió sayo de ausente/ la esperanza es
atavismo/ quién puede llamarse lejos-fluido-o-visible/ es
referencia en verdad el rótulo del mundo: la población
es distinta en cada cual/ nadie ha muerto ni se aleja
quien fue/ renace

ahora listan rosa y celeste las siete amanecidas
y me detiene el poema ocho/ magias
de una referencia: late en valeria
una triza/ el fragmento más pequeño
flor y mundo/ cuanto trice de palabra




Carlos Enrique Cartolano (Buenos Aires, 1947)

Fuente: "abarrotes", Carlos Enrique Cartolano, Ed. Lágrimas de Cirse, 2018.



Nota: Muchas gracias, Carlos.

 







martes, 7 de mayo de 2019

4 POEMAS MÁS DE GRACIELA PEROSIO




(haber nacido es eso
que sólo conoce la carne
¿pero también el poema?
¿el poema sabrá morir, llegado el caso?)







"no he llegado
no llegaré nunca"
Blanca Varela


(porque el poema no es
nunca habrá sido
porque lo husmeamos
toda la vida en desconsuelo
con rabia visceral
como una hiena
en la noche de la cacería
hambrientos
al borde del fracaso
pero siempre casi
al margen de la podredumbre
de lo vivo
de lo que palpita
el hedor
de lo caliente
de lo que ni muerto
tranquiliza)
  (para Antonio Deltoro)






arrecia la tormenta
las acacias aplanadas del Serengueti
apenas la protegen del aguacero azul
pero ya se adivina el sosiego
observará las aves
que le enseñan el vuelo
guardará quietud
dará las gracias
cantará aleluyas
hasta que desde lo profundo
se invente otra vez
el silencio




"no se pasa delo posible a lo real sino
de lo imposible a lo verdadero"
María Zambrano


el sonido primordial hace girar los astros
con el pulso amoroso
del corazón del cosmos

desde el centro de la noche
la nota sostenida
engendra luz inicial
vuelan alas que no vemos
agitan la memoria
y la trama se rehace
como si una mujer tejiera
el tibio escarpín del primogénito.




Graciela Perosio (Buenos Aires, 1950)

Fuente: "El Ansia", Graciela Perosio, Editorial Leviatán, 2019

lunes, 8 de abril de 2019

1 POEMA MÁS DE IRENE GRUSS

 MOVIMIENTO

Una mujer sola frente al mar
es más majestuosa que él.
Puede pasar una gaviota
augurando la muerte
o puede caer el sol humedeciendo
las lonas de las carpas
hasta apagarlas,
pero una mujer
frente al mar
mece su soledad como una dueña
y no se estremece.
La luz
del mar tiene la importancia
y el movimiento de su ánimo, de su alma.
El viento suena alrededor
de la mujer
y la despierta:
ahora se trata de la playa sin luz, una mujer,
el sol caído, el sonido del mar,
carpas levantadas,
el viento que lo da vuelta todo.


Irene Gruss (Buenos Aires, Argentina, 1950-2018)



miércoles, 3 de abril de 2019

6 POEMAS DE LEONARDO MARTÍNEZ





LOS MUERTOS
eran celebrados
con pompas y plañidos
en salas resplandecientes de candelas y lámparas
Pero las gasas negras
opacaban el color de la fiesta
Sollozos ahogados
o altísimos lamentos
desarticulaban las sordas letanías
de mujeres envueltas en crespones
que al pie del catafalco
susurraban en conjuro
Las flores cargaban de perfume
el aire quieto

Afuera
en la penumbra de las galerías
encuentros fugaces
                               risas
                                       un beso
                                                     una caricia
promesas para el alba próxima









EN AQUELLOS años
la Delicia     la Esmeralda
inventaron trajines
Las alcuzas del aceite y del vinagre
saliéndoles por los ojos
la azucarera de la desesperación
acariciándoles los pechos
la sal caliente de los mediodías
saltándoles entre las piernas
Qué harán
cuando resuciten
la Delicia     la Esmeralda
solitas
sobre tanto escombro







LAS HERMANAS que no tuve
me saludan a veces
Caminan por el sueño
leguas y leguas
hasta un lugar que ellas solas saben
Se detienen al costado de un altar ruinoso
hacen gestos procaces
y musitan palabras al revés
salvo la menor
muy  niña y pudorosa
que mete de vez en cuando
una mano entre sus piernas
y saca una perla
depositándola
en el sagrario polvoriento
Mis hermanas no son buenas ni malas
pero agonizan de mí
y odian






NOVIAS de la fiebre
púberes doncellitas
muchachitos
multitud de primitas
de primitos
compañeros de juegos de dolor
de falsas alegrías que terminaban
en la soledad y el llanto

Los años trizaron afecto
Perduran el olor del nido
la tibia luz que lo envolvía
la táctil promiscuidad
la fiebre








MI TÍA Isadora
se suicidó una noche de enero
al comienzo de las vacaciones
Pudo haber sido en diciembre o marzo
pero fue en enero
cuando los largos paseos a las montañas
nos hacían tan felices
Tragó su vida
y se incriminó en el desfile de los muertos
adheridos al olvido más pedestre
Se fue diciendo
soy la Señora de los escapularios quemados
la doméstica del sagrario de las hostias marchitas
ningún lugar me contienen
desaparezco
sola con mi angustia

Y mi tía Isadora
se pudre en su cama de tierra
fuera del camposanto
por suerte sin la compañía de muertos
que la hubieran agobiado en vida

Las gallinas escarban los hierbajos
y algunos perros orinan
sobre la tumba sin inscripción ni cruz

Perteneció a varias cofradías
a sociedades de bien público
Demasiado hermosa
sus carnes de leche rosada
es seguro
intoxicaron de gozo al amante secreto
¿Adulterio?
¿Un amor deshonroso?
Ciudad de provincia de tribu pequeña
descendíamos señores y siervos del mismo genearca
por lo tanto el incesto era el diario alimento
y la muerte por la mano propia
el estrecho camino de un infierno menor







Hemos caminado al sol por los cercados de la cumbre
Demasiado cielo    Demasiada gloria
Hace calor y fatigados
buscamos el refugio de unos matorrales
Sudorosos nos quitamos camisas y pantalones
Las vacas miran curiosas
como hembras inaccesibles de un olimpo ajeno
mientras los dos desnudos en la hierba
vemos caer el sol y avanzar la noche
Dulce y fluvial el sueño sumerge los cuerpos
en oscuros laberintos
y la hermana muerte nos roza
dejando un olor a siega de hierba tierna
Antes de regresar fumamos un cigarrillo
De la vertiente cercana bebemos agua fría
y nos revolcamos sobre los colchones de toronjil y menta.



Leonardo Martínez (Catamarca, 1937-2016)

Fuente: "Asuntos de familia y otras imposturas", Ediciones Último Reino, 1997

8 POEMAS MÁS DE LAURA LÓPEZ MORALES




y usted de dónde es
de La Médula
y eso dónde queda
aquí nomás
hacia el oeste
a mitad de camino








me pregunto si la gente
sigue saludando así
con el brazo levantado y quieto
hasta que uno se perdía
en una distancia diminuta
ajena
entonces se veía la tarde en los corrales
contar los silencios
levantarlos
separarlos de la majada
darles un nombre

los silencios tenían nombre
en el corral de palos

el guadal
crecía enarbolado en el poniente
desdibujando la superficie de las cosas












aquí la intemperie es este espinal
esta greda partida y reseca
los horcones de sostener los días y los hijos
el corral de palos
el desmonte
aquí la intemperie
trenza el lazo alrededor del cuello
lo ciñe sobre el espejito de peinarse
sobre el fuentón
que junta la sangre del cabrito muerto
en el brasero
incandescente en los despojos
y las gallinas desbandadas
que vuelven por su árbol
de dormir la noche











mi madre
toda ella se fue del guadal un día

de la escasez dice

para que yo
con idéntica escasez
viva entre los árboles









lo primero en bajar del árbol
son las gallinas
después baja el recuerdo
de haberlas visto subir











temo del poder de los deseos
de mirarte mucho
y de encontrarte en medio de lo cotidiano
cuando no pensaba
cuando no sabía que las piedras rotas
quebradas por el peso de todo
no vuelven a unirse igual
dejando esta fisura
que a veces habitan
las arañas cangrejo









la sachaguasca trepa
enlaza deseos
teje pájaros
de las últimas ramas vuelve
siempre sobre sí misma
fue así
que nos acostumbramos
a nombrarnos en secreto
a no dar testimonio









también sobre ellas
como por volcanes dormidos
las hormigas

una concatenación de pequeñísimos instantes
estallidos controlados
cambios en la tensión del aire
insistencia en los pájaros

aún así Ana
es dispar y bello este camino
que se lleva las flores




Laura López Morales (Villa Dolores, Córdoba, 1976)

Fuente: La Médula, Laura López Morales, Borde Perdido Editora, 2016.

sábado, 30 de marzo de 2019

6 POEMAS DE CLARISA OLLIVIER








Debe gatear sobre la hierba
                                                            hasta la flor

Retenerla

Construir las razones de una sencillez
                                                y cuatro espinas









Quién vendrá conmigo a este viaje
            donde el viento hincha la vela negra









La tragedia de la luz
          una cicatriz en la frente de los muertos









Entre lo que puja y lo que frena
                                                            estoy yo
                                                                                lo vivo








Hago la cosecha de la sangre triste
                              del vino tomado
                               de la fruta caída en la mano abierta







Atravieso tu boca
          dejando el oficio inacabado
                                                           la pena por deshacer








Clarisa Ollivier  (Argentina, 1962)

Fuente: “Carey”, Clarisa Ollivier, Editorial Argos, 2018.

2 POEMAS DE MAILENA MARTÍNEZ CROVETTO










yo lancé al agua negra
botellas y mensajes
anduve descalza entre las piedras
hice y deshice tantas veces la valija
para llegar a ningún lado
vestida de gala
en cada lugar buscaba algo nuevo
algo usado  algo azul
sólo encontré
lunas deshechas  mal zurcidas
esa sangre inevitable que manchaba
las sobras de una fiesta
a la que nunca llegué




no existe otro espacio
en que se fundan lo sagrado y la llaga
todo lo endeble difracta en un círculo de asombro
el fulgor lo condensa y cierra el universo
voz abierta   péndulo que oscila
abrasa lo definitivo de ese amor
corta en pedazos
el corazón rugoso de la muerte



Mailena Martínez Crovetto (CABA, 1947)

Fuente: “Entretanto mundo”, Mailena Martínez Crovetto, Editorial D´aire, 2017  

1 POEMA DE NORMA STARKE








la flor blanca
dice
ya no puedo más

y esas hojas de otoño
se arremolinan
bajo el tilo



Norma Starke (Argentina)

Fuente: “Imágenes demoradas”, Norma Starke, Ediciones El mono armado,  2018.


3 POEMAS MÁS DE SERGIO GIULIODIBARI



II


Todos mis matrimonios fueron felices.
Soy un hombre formal
y tengo fantasías
formales.



X


Todos mis matrimonios fueron felices:
decían pan, decían sol, decían sueño.
Decían adiós, a veces, o buen día.
Decían sombra y puerto
y silencio.
Decían recuerdo o nostalgia.
Decían algún día vas
a volver.




VI


Escribí el mundo, me dijo.
Y yo,
que no entiendo,
que nunca entiendo,
la besé.
Escribí el mundo, me repitió.
Y yo
que tengo pocas
ideas
volví a besarla.
Escribí el mundo, insistió.
Y yo
que soy
un pelotudo
escribí.
Ya no me dijo nada.
Ya no me pidió nada.
Y no
volví
a besarla.



Sergio A. Giuliodibari (Vicente López, 1964. Reside en Mar del Plata)

Fuente: "El gato de Schrödinger", Sergio A. Giuliodibari, Editorial El Mono Armado, 2018.


2 POEMAS DE HUGO FRANCISCO RIVELLA




VARIACIONES SOBRE UNA SOCIEDAD LÍQUIDA


                                                                                                   a Marcelo y Cris


¿Cómo llenar este vacío? -  dice Zigmunt Bauman. mientras bebe
una taza de té, apoltronado en su sillón de seda y gobelino.
El mundo no parece ser otra cosa que la Casa del Miedo,
la ventana insegura que da al Támesis, el reloj desdentado con la risa
sin tiempo,
y la calle, el hombre, las acequias,
los suburbios  tramando llegar hasta el mañana con muletas, con
tuercas,
con ruedas o rodillos,
pero teniendo en claro que todo es frágil,
penden, sobre la tierra líquida,
el mar, los sueños, la escondite de la niña y el pez, los amautas del río,
los amantes del frío,
la cruz donde la noche colgado inocentes.
Es líquida la sombra de la luna en el agua
Es líquida la mano que tatuó padeceres
Es líquida la ausencia de dios en las cantinas
Es líquida la baba del sapo enamorado.



2-


Lo sólido no existe. Existe el miedo.

Existe el mido a lo desconocido, a lo abstracto, a lo subli, a lo
dudoso.
Existe el miedo a pensar distinto,
a mirarse en los ojos de un demente,
a encontrarse en el ruido de los trenes, en el paisaje que borró la
bomba.


¿Cómo llenar este vacío?
Vuelve a preguntar Zigmunt Bauman, mientras tose una flor de
invernadero.

Lo sólido no existe.
Existe el miedo.

Todo es un tembladeral, un precipicio, una ciénaga sin límites.
Todo es como un gran ídolo de barro,
los hijos, la ciudad, el derecho a la lluvia
o escribir
en la lengua de los tigres

que el cazador le teme a las luciérnagas.



Hugo Francisco Rivella (Rosario del Frontera, Salta, 1948)

Fuente: "El Caleidoscopio del Sufriente",  Hugo Francisco Rivella, Elángel Editor, 2018.


domingo, 10 de marzo de 2019

2 POEMAS DE DIEGO BRANDO



No esperábamos tanto viento
pero aquí está,
cambiando todo de lugar.
También nosotros
que miramos con extrema quietud desde la ventana
de qué manera se mueven las hojas acumuladas
al fondo de la casa y la ropa que olvidamos colgada
en el tendedero de cemento.
En su soporte la inscripción de una fecha:
primero de diciembre de mil nueve noventa y dos.
Más allá del transcurso de los años
en los que no hemos aprendido nada
queda el suave paso de las hojas,
la virtud del movimiento.
Como seres ateridos por el frío
admiramos lo que no entendemos.




Creció la maleza, allí


donde la joven sentada reía.
Desde que se mudó
ya no escuchamos su voz,
ahora tan solo vemos
a través de nuestros tapiales
las nuevas torres eléctricas.
Guardamos para nosotros
el recuerdo de su gracia
y como esos obreros
que cuelgan del aire
hacemos malabares
sobre el vacío.







Diego Brando (Córdoba, Argentina, 1987)
Fuente: https://jampster.cl/2017/10/11/ineditos-cinco-poemas-de-diego-brando/
             http://celofanpoesia.blogspot.com/2018/03/diego-brando_4.html




3 POEMAS DE AGUSTINA FERRAND


PAPI


papi
encontré tu amor

muertito

en el patio





LA CASA QUE ALQUILO


la casa que alquilo me sostiene
las canciones de lisandro me sostienen
los poemas de cande me sostienen
las cosas
las cosas que aún no he visto me sostienen





LO QUE NADIE ME DIJO NUNCA



hola
sos tan linda que cuando caminás a los planetas se les cae la bombacha
tenés unos ojos que parecen un campo minado de aerosoles
hablás como si supieras dónde queda el kiosco
tocás como si tuvieras un boleto a disney
sos tan linda que me acostaría con vos todos los miércoles
y los jueves te acercaría un cuaderno
para que me cuentes qué sentiste
tenés en la voz todo un siglo
bailás con torpeza maestra
gemís con dulzura inmediata
sos tan linda que cuando caminás a los planetas se les cae la bombacha
agustina
permiso
tu memoria es un fuego vivo
tu garganta es volcán de flores
te daría los poemas
la guitarra
y las canciones
te puedo buscar mañana
o esperarte abajo de un árbol en la esquina
agustina
hola
sos tan linda
¿agustina?
¿agustina?
¿agustina?





Agustian Ferrand (Argentina)



3 POEMAS MÁS DE MARIEL MONENTE






QUIÉN

El poema espera
lo contemplo en su vaciado cielo
quién ha escrito desde la punta de mis dedos
este poema que me posee
como suya desde
mi cielo vacío
quién




VUELO

El poema llega
en su pico un taladro que fulgura
ofrezco el esternón a su silencio expectante
sístole y diástole en el vuelo
y un ahogo de plumas en la boca







CUERPO

“las verdaderas fiestas
tienen lugar en el cuerpo
y en los sueños”
Alejandra Pizarnik


Cuerpo
que vaciado se acobarda
guarda su temblor
como un tesoro.
Teme salvarse




Mariel Monente (Buenos Aires, 1961)

Fuente: Alejanías, Editorial El Mono Armado, 2019.


lunes, 18 de febrero de 2019

3 POEMAS DE JUAN CAMERON




Mis hermanas


1


Yo vendía las luces y guirnaldas
y mis hermanas reían.
(En Playa Ancha algunos barcos perdidos
aullaban solamente)
y nosotros, soñando en cárceles rosas
ignorábamos el mundo.





Brigadista

Salgo de noche a pintar consignas
contra los enemigos
(soy el terrorista de café
u hombre del mañana)
y enciendo una mecha bajo la muralla
donde con letras rojas
acabo de garabatear
tu nombre de novela.






Aeropuertos

1

Discontinuado en casa
retenido por Pluna en San José de Mayo
entre gentes amables de corazón pampeano
requerido por Táchira bolivarianamente
pienso en vos mi pequeña inmensa luna clara
y te leo en las páginas virtuales del momento
electrónicas pálidas como un producto antiguo
que insisto en exponer en la vidriera aquella
Discontinuado digo
devastado
                                     sin vuelo.






(de "Antología")



Juan Cameron  (Valparaíso, Chile, 1947)

Fuente: "Antología", Juan Cameron, Editorial UADER, 2017.


1 POEMA DE JORGE FELIPPA




Una magnolia



Si cargás en los hombros
las fotos más antiguas
de amores extraviados,
¿por qué extrañar esos días
que serán para siempre
promesas incumplidas?

Soltaste las amarras
y mirás alejarse
la obra inconclusa
que gozarán tus hijos.

Hoy la palabra te puso en el camino
una magnolia cultivada en las sierras.

Bebieron a escondidas
las lunas del verano
hasta quemar las naves
y amanecer desnudos
en la arena del río.

Desde entonces caminan
palpando cicatrices.

Si sus nombres apenas
son arena de río,
¿importa en qué tierra
descansarán tus huesos?



Jorge Felippa (Córdoba, 1949)

Fuente: "Inversiones del buey escorpiano", Editoriales Babel, Sol Ubano, Insigna, 2018.