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viernes, 25 de marzo de 2016

7 POEMAS MÁS DE SILVIA ARAZI








Fuegos

(Interior, Casa)


Cuando entré,
me sorprendió encontrarla de espaldas,
sentada junto al fuego.
Le pregunté qué hacía, presintiendo naufragios.

-Me gusta el fuego-, dijo Claudine, mientras arrojaba
fotos viejas al hambre de los leños.
Quiénes son, pregunté.

-Marcelo, Javier, el gato, la Medianera, la Mujer que espía.
Las fotos del pasado olvidan fácilmente el ardor de la rosa.

Giró su torso hacia mí
y me miró largo rato, con los ojos vacíos.
Luego sacó una pluma y un papel
de su cartera. Y dijo:

-Voy a escribir mis sueños y el ardor de una rosa.





Preguntas


¿Quién es
esa mujer
la de nombre extranjero
que vuelve una
otra vez
pide una cama
un colador
un sueño
mientras yo vivo a oscuras
en mi casa de piedra?



Tres ángeles


-¿Y qué son esas voces?
¿No escuchaste que insisten, que gimen y
que imploran¡

-Son horas muertas
con sus pesados pasos. Mujeres olvidadas
que lloran por las noches.

-¿Y esas risas?
-Son amores livianos de tres ángeles blancos.

-¿Y ese grito? ¿Esa sangre? ¿Esa herida?
-Es la aurora que nace. Es el día.



Tatuaje


De aquella noche todo,
guardaré para siempre.

(será una terca huella en mi memoria roja).

Hablaré con el eco de tu voz
que se aleja.
Esconderé tus huesos, tu puñal y mi sangre.

Ocuparé tu silla,
tu silencio,
tu copa.

Sólo arderá tu nombre. Tu nombre,
entre las cosas.



Conversación II


Bordeamos en silencio
la blanca costanera.

Tan sólo nuestros pasos:
latidos negros sobre las piedras.

Hubiera querido decirte que
contarte los
cuando mis manos se

Hubiera podido mostrarte mi
donde golpeaba la
mientras sangraba por

Te dije:
"Qué sereno está el río, ¿no?"



Conversación III


Bordeamos en silencio
La blanca costanera.

Cómo olvidar aquella tarde.
El cielo tan azul. El viento.

Tu mirada esa tarde.
Sólo cuatro palabras: cuatro piedras.

Luego dijiste,
¿Quién se atreve a mirar la primera piedra?

Aquella tarde.
El cielo tan azul. El viento.



Preguntas


¿Cuántas
barcas vacías
hay
entre tu voz
y mi recuerdo?



Silvia Arazi (Buenos Aires, Argentina)

Fuente: "Claudine y la casa de piedra", Silvia Arazi, Ediciones Del Dock, 2015.

lunes, 15 de junio de 2015

3 POEMAS DE SILVIA ARAZI Y UNA YAPA






VISITAS




Estamos comiendo en la cocina
cuando se nos presenta una gran cucaracha.
Pensamos en matarla con una escoba,
mas no tenemos escoba.
Tratamos de exterminarla a zapatazos:
se nos escapa siempre.
La perseguimos con amenazas y puñales,
la perseguimos con determinación.

Desde lo alto
le enviamos maldiciones, migas de pan,
ortigas, hielo.
Desde lo alto le leemos un sermón sobre el pecado,
un larguísimo poemas del revés.
¡Todo es inútil, todo!

Pensamos que debemos reconocer nuestro
horrible fracaso.
Ella no responde a nuestra persuasión.
No deja de reírse desde sus ojos feos,
desde su cuerpo negro, desde allí.
Entonces comprendemos que lo mejor
es aprender a amarla.

Y no sabemos cómo.








PREGUNTAS



¿Y de quién 
voy a hablar 
si estoy tan sola?





LA INGRÁVIDA



Una mujer perdió su tierra de certezas.
Una mujer
perdió todo relámpago de goce. 
Alguien,
le alcanza una taza blanca.

-¿Una gota de leche?
-No, gracias, no.

Una mujer perdida en un mundo perdido.
Una mujer cansada de morir se acuesta.

Todo se vuelve leve.
La mesa leve, las ventanas leves.
Sus polleras son alas. Leves
los pies, 
en sus zapatos nuevos.



Silvia Arazi (Buenos Aires, Argentina)


Fuente: "La medianera. Una novelita haiku", Silvia Arazi, Interzona, 2013


La yapa: Silvia Arazi canta Gershwin, Porter, Weill.