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lunes, 2 de enero de 2023
MÁS POEMAS DE NOELIA PALMA
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lunes, 23 de agosto de 2021
6 POEMAS MÁS DE NOELIA PALMA
7
Hay recuerdos que saben
dónde comienza el cuerpo
y lo tapan
con luz.
Frente al Monumento del recuerdo, Luxemburgo.
12
¿Dónde estabas cuando llamaste?
¿Lille? ¿Niza? ¿Habías llegado a Luxemburgo?
¿Viste el resplandor de mi cuerpo
comido por los girasoles?
Sirvo la taza de leche para mis hijos
mientras voy dichosa de aquí para allá
porque tu voz sonaba
como una gran ciudad
con sus luces,
como un muchacho joven
asomado al jardín
que nunca encontró su lugar.
16
Alguien llama.
Voy como una santa
arrastrando la fe hasta la puerta.
Alguna vez
volveré a tener
la fuerza de quien golpea
y cierra.
(de Luxemburgo)
La humedad de sus manos frías me saluda
Abro la ventana:
la miro tender la ropa, sujetar el balde.
Trabaja a la par de sus malvones: busca el mejor sol.
La humedad de sus manos frías me saluda.
Ahora entiendo, Marilyn:
una ventana abierta es siempre una plegaria.
Luminaria
¿Tanta luz, Marilyn,
para que nuestra infancia
se detenga en el muelle cada mediodía?
¿Qué falta iluminar largamente?
Al viento
Pusimos hijos donde había madres,
ventanas donde llegaba la luz.
Basura en una bolsa como en un rio olvidado.
¿Qué haremos,
Marilyn,
con tu corazón
secándose en la glicina?
(de Marilyn)
Noelia Palma (Morón, Buenos Aires, 1984).
Fuente: Luxemburgo, Noelia Palma, El Mensú Ediciones, 2020.
Marilyn, Noelia Palma, Dinamo Editorial, 2020.
viernes, 18 de enero de 2019
4 POEMAS MÁS DE NOELIA PALMA
domingo, 2 de julio de 2017
10 POEMAS MÁS DE NOELIA PALMA
Que la muerte nos ampare
20
Oración de los desprotegidos
Que la muerte nos ampare
que la muerte nos tenga en la gloria
a vos a mí
por los siglos de los siglos
hacia el final de todos los tiempos
y en cada tumba
que fuimos cavándonos
hasta el hueso.
Octubre
17
Siempre se me acalambran las manos
cuando intento escribirme huyendo
honrar el desconsuelo
hacerle un altar al hambre de nadie
nunca fue tan precioso.
Consagración del Silencio
5
Mi cuerpo es un pedacito de viento
una criatura muerta de luz
a dónde fueron los poemas vivos, Madre.
6
El silencio es la consagración del poema, a salvo
de las manos despiertas.
8
Desprendo el eco propio
en una habitación, que a su vez, me devuelve silencio.
¿Qué hacer con tanto poema recibido?
Este lugar es la miseria de haberme ido a buscar.
La próxima belleza
2
¿Cuál es el sonido del poema?
Lo mortal no hace la muerte.
Lo sagrado se escucha en lo sagrado.
El oficio de morirse mal
13
Cierro las manos, estrangulo aquello que le sobra al viento
pronuncio con el cuerpo un amasijo de pájaros
que anclados, vuelan.
16
Que dejes apagada la luz
y encendidos los días fúnebres
donde yo sepa encontrarte.
22
Pero una música dijo el idioma de la intimidad.
Ahora, somos un poco de muerte juntada bajo la lluvia.
Yo abrí las piernas. Yo te daba el corazón que irrumpía
cada noche.
Hemos caminado un último amor sin creerlo.
Amado en septiembre
1
Distingo tu rostro
ese lugar antiguo donde me crece la angustia
y es el viento
siempre es el viento
quien golpea mis manos sobre el muro.
Noelia Palma (Buenos Aires, 1984)
Fuente: "Que la muerte nos ampare", Noelia Palma, Francia ediciones, 2017.
lunes, 28 de septiembre de 2015
1 MÁS DE NOELIA PALMA
he ocupado bastante tiempo en saber cómo pintarme las uñas
Estoy en mi segunda infancia. Digo segunda infancia porque la conozco desde la consciencia de saberme señalada por esos fantasmas acosadores asfixiando absurdamente. Tuve hijo pero ya no. Tuve amante y sigo teniendo. Escucho esa música hasta sentirme drogada pero sin la necesidad imperiosa de drogarme. Tengo una vida excepcional. Vivo en la tortura y los antidepresivos y no sé nada de cine. Leí poemas llorando e incluso he reído de angustia. Soy una gran gemidora. Me habitan todas las creaciones que no sé darme, y los hombres que se fueron ya no insisten en volver. Esto es un gran alivio porque no soy generosa. Pinté el cuerpo que nunca tuve. Lo tuve porque lo pinté. Terror por las sombras invisibles titilando en medio de la oscuridad. Tengo mejor amigo y hermana y mascota. Fui bailarina. Odio las convenciones poéticas porque nunca me invitaron a ninguna. No sé cantar excepto cuando tengo miedo. Mis piernas no tienen carne endurecida pero las recubro de su visita y las abro siempre dispuesta a que él se cobre el vuelto del destino.
-Nunca vas a morirte, Noelia (dice la tartamuda)
No sé responderle. Me encorvo. Esto es un bosque imposible de abrazar y por eso lo lloro a gritos. Bukowski me da un vaso de agua, en silencio, y ella sigue hablando.
-Todavía no aprendiste a dormir si no es con luz encendida. Todavía te duele el exilio de haber nacido pequeña, tu lugar es el desorden, sos mendiga y teatrera.
-Sí. Pero no te olvides que he ocupado bastante tiempo en saber cómo pintarme las uñas sin mancharme los dedos.
-Sirve para no frustrarte. Pero los dedos son monstruosos mientras continúes escribiendo.
Hemos permanecido callados los tres: Bukowski, la tartamuda y yo. No hay más que decir cuando el lenguaje, temblando, nos ha metido un balazo en medio de la vida.




