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lunes, 2 de enero de 2023

MÁS POEMAS DE NOELIA PALMA





15




Mi marido tiene un corazón grande.
Lo sé porque cuando mi mano lo alcanza
se hincha como la boa
en su furia apacible,
tragando al animal.

Yo también tengo un corazón grande.
Tuve dos hijos
y leo poetas que le hacen frente a la belleza:
la doblegan,
la someten,
no la dejan respirar.

Detrás de la neblina,
el fulgor, cuando se pone azul,
avanza como un camión de guerra.

Lo inmenso
de los árboles del mediodía azul,
las palabras que no decimos:
así el corazón
mío, 
así el corazón
tuyo.

No los reconocerías.






16



                                                          a Valeria Pariso


Mi mejor amiga se sienta bajo la parra de zapallos.

Su cuerpo es una luna iluminada
en una silla.

Curvada, con los brazos largos,
extendidos hacia mí,
hace una reverencia.

Sabe que la poesía es ficción

como los soldados,
como el amanecer,

como las amigas
que toman el té cada noche

alumbradas por los faroles.






 19


En efecto, en este templo magnífico, ¿quién colocaría en otro
lugar a tal iluminar que pudiera iluminar a todos a la vez?

Juan Vernet



ASTROLOGÍA Y ASTRONOMÍA EN EL RENACIMIENTO



La televisión dice que habrá cielo azul
y que la máxima para hoy es de veinte grados.

A ver qué quiere Dios para mañana,
que me ve rezar

como los sepultureros

esto que quise decir
para encontrar mi corazón.






26




Miro cómo mis hijos
juegan rodeados de luces
y sombras en el patio.
Los observo
como si pudiera encuadrarlos en una ventana:
Julia mira el verdor del pino que ya no existe,
Leonardo sostiene una margarita mansa
y achicharrada.
Ella es artista plástica.
Una escritora famosa y llena de misterio.
Madre, esposa y vive en el sur.
Tenista. Psicóloga.
Doctora en Ciencias de la Educación.
Acaricia los perros de la calle, los alimenta.

Él traba para una ONG salvando ballenas.
Es peluquero, atleta, padre.
Viajero, paisajista, abogado
y tiene tatuajes.

Podría decir que la vida pasa,
pasan las estaciones con un sol proyectado
sobre el ciruelo, las margaritas y la casa.

Cuidado, 
no corras,
dejá de arrancar plantas.

Cuidado que la Santa Rita tiene espinas.
El tiempo es invisible.
Abre una urna donde se guardan las raíces
de la creación del mundo.

Guarda el color de la cicatriz
y las flores.

Estas flores que caerán siempre por primera vez
de la punta de mi lengua.




Noelia Palma (Buenos Aires, 1984)

Fuente: "Las flores que mis hijos dejan en los libros", Editorial Mascarón de proa, 2022.








lunes, 23 de agosto de 2021

6 POEMAS MÁS DE NOELIA PALMA


 



7


Hay recuerdos que saben

dónde comienza el cuerpo

y lo tapan

con luz.


                                                     Frente al Monumento del recuerdo, Luxemburgo.




12


¿Dónde estabas cuando llamaste?

¿Lille? ¿Niza? ¿Habías llegado a Luxemburgo?

¿Viste el resplandor de mi cuerpo

comido por los girasoles?


Sirvo la taza de leche para mis hijos

mientras voy dichosa de aquí para allá

porque tu voz sonaba

como una gran ciudad

con sus luces,

como un muchacho joven

asomado al jardín

que nunca encontró su lugar.



16


Alguien llama.

Voy como una santa

arrastrando la fe hasta la puerta.


Alguna vez

volveré a tener

la fuerza de quien golpea 

y cierra.


                                                                                           (de Luxemburgo)




La humedad de sus manos frías me saluda


Abro la ventana:

la miro tender la ropa, sujetar el balde.

Trabaja a la par de sus malvones: busca el mejor sol.


La humedad de sus manos frías me saluda.


Ahora entiendo, Marilyn:

una ventana abierta es siempre una plegaria.




Luminaria


¿Tanta luz, Marilyn,

para que nuestra infancia

se detenga en el muelle cada mediodía?


¿Qué falta iluminar largamente?




Al viento


Pusimos hijos donde había madres,

ventanas donde llegaba la luz.

Basura en una bolsa como en un rio olvidado.


¿Qué haremos,

Marilyn,

con tu corazón

secándose en la glicina?


                                                                                                (de Marilyn)



Noelia Palma (Morón, Buenos Aires, 1984).

Fuente: Luxemburgo, Noelia Palma, El Mensú Ediciones, 2020.

              Marilyn, Noelia Palma, Dinamo Editorial, 2020.




viernes, 18 de enero de 2019

4 POEMAS MÁS DE NOELIA PALMA





15


Madre, ¿puedo jugar a las ausencias?
Nómbrame cuántas tienes, por favor.

Una, dos, tres.

Pero.

Ni siquiera tu corazón es un un corazón.
Y aunque grites, el mundo no oye tus animales blancos.

La sangre es el eco de un templo
construido para soportar
el alba.



21


Madre, ¿qué es el dolor?

Seguramente, 
todo el deseo frente a una ventana.

A veces te veo frente a la ventana.
¿Te miras juntando tus propios huesos?

Valencia, el deseo se hace humo.
Los deseos no cuadran en la carne.


de "0034"



9



Este es el sonido de tu desesperación:

es siempre el mismo sol el que estremece.





11



Las cosas de vivir.

1- No escupir huesos ni perlas.
Es fantástico.
La ceremonia de la ausente y su puñado
de mundo todo adentro.

2- Cerrar las manos,
los ojos: el silencio no ocurre.

Habrá que cerrarse en forma de tumba,

como un pichón enterrado en la nieve.


de "Buitre hacia la nada"



Noelia Palma (Buenos Aires, 1984)

Fuente: "0034- Buitre hacia la nada", Ediciones Ombligo cuadrado, 2018.









domingo, 2 de julio de 2017

10 POEMAS MÁS DE NOELIA PALMA



Que la muerte nos ampare

20


Oración de los desprotegidos

Que la muerte nos ampare
que la muerte nos tenga en la gloria
a vos a mí
por los siglos de los siglos
hacia el final de todos los tiempos
y en cada tumba
que fuimos cavándonos
hasta el hueso.




Octubre

17

Siempre se me acalambran las manos
cuando intento escribirme huyendo

honrar el desconsuelo

hacerle un altar al hambre de nadie
nunca fue tan precioso.




Consagración del Silencio

5

Mi cuerpo es un pedacito de viento
una criatura muerta de luz

a dónde fueron los poemas vivos, Madre.



6

El silencio es la consagración del poema, a salvo

de las manos despiertas.



8

Desprendo el eco propio
en una habitación, que a su vez, me devuelve silencio.

¿Qué hacer con tanto poema recibido?

Este lugar es la miseria de haberme ido a buscar.




La próxima belleza


2

¿Cuál es el sonido del poema?
Lo mortal no hace la muerte.
Lo sagrado se escucha en lo sagrado.



El oficio de morirse mal

13

Cierro las manos, estrangulo aquello que le sobra al viento
pronuncio con el cuerpo un amasijo de pájaros

que anclados, vuelan.



16

Que dejes apagada la luz
y encendidos los días fúnebres

donde yo sepa encontrarte.



22

Pero una música dijo el idioma de la intimidad.
Ahora, somos un poco de muerte juntada bajo la lluvia.
Yo abrí las piernas. Yo te daba el corazón que irrumpía
cada noche.
Hemos caminado un último amor sin creerlo.



Amado en septiembre

1

Distingo tu rostro
ese lugar antiguo donde me crece la angustia
y es el viento
siempre es el viento
quien golpea mis manos sobre el muro.



Noelia Palma (Buenos Aires, 1984)

Fuente: "Que la muerte nos ampare", Noelia Palma, Francia ediciones, 2017.








lunes, 28 de septiembre de 2015

1 MÁS DE NOELIA PALMA

he ocupado bastante tiempo en saber cómo pintarme las uñas


"Pasa que si no escribo poemas no acepto vivir, vivirme"
Diarios de Alejandra Pizarnik, viernes 26 de abril, 1963


Ya hice una oración a los desprotegidos. Hice la cotidianeidad de las voces que garabatean en el aire, torpemente, sin dirección, pero encontrando visiones y poemas. Ya toqué amablemente las obras de Van Gogh y fui él en sueños mientras fumaba. Ya comí toneladas de cigarrillos mientras todo se hacía cuerpo cristalizado.
Estoy en mi segunda infancia. Digo segunda infancia porque la conozco desde la consciencia de saberme señalada por esos fantasmas acosadores asfixiando absurdamente. Tuve hijo pero ya no. Tuve amante y sigo teniendo. Escucho esa música hasta sentirme drogada pero sin la necesidad imperiosa de drogarme. Tengo una vida excepcional. Vivo en la tortura y los antidepresivos y no sé nada de cine. Leí poemas llorando e incluso he reído de angustia. Soy una gran gemidora. Me habitan todas las creaciones que no sé darme, y los hombres que se fueron ya no insisten en volver. Esto es un gran alivio porque no soy generosa. Pinté el cuerpo que nunca tuve. Lo tuve porque lo pinté. Terror por las sombras invisibles titilando en medio de la oscuridad. Tengo mejor amigo y hermana y mascota. Fui bailarina. Odio las convenciones poéticas porque nunca me invitaron a ninguna. No sé cantar excepto cuando tengo miedo. Mis piernas no tienen carne endurecida pero las recubro de su visita y las abro siempre dispuesta a que él se cobre el vuelto del destino.
-Nunca vas a morirte, Noelia (dice la tartamuda)
No sé responderle. Me encorvo. Esto es un bosque imposible de abrazar y por eso lo lloro a gritos. Bukowski me da un vaso de agua, en silencio, y ella sigue hablando.
-Todavía no aprendiste a dormir si no es con luz encendida. Todavía te duele el exilio de haber nacido pequeña, tu lugar es el desorden, sos mendiga y teatrera.
-Sí. Pero no te olvides que he ocupado bastante tiempo en saber cómo pintarme las uñas sin mancharme los dedos.
-Sirve para no frustrarte. Pero los dedos son monstruosos mientras continúes escribiendo.
Hemos permanecido callados los tres: Bukowski, la tartamuda y yo. No hay más que decir cuando el lenguaje, temblando, nos ha metido un balazo en medio de la vida.



Noelia Palma (Buenos Aires, 1984)

Fuente: Blog personal de Noelia: http://noeliapalma.blogspot.com.ar/2014/07/he-ocupado-bastante-tiempo-en-saber.html

jueves, 2 de julio de 2015

3 CARTAS DE NOELIA PALMA







ALGUNAS CARTAS PARA GABRIEL




18 de noviembre 2013   

Querido, ahora y acá y el cigarrillo y yo sola fumando y el humo batiendo sombras, hay que respirar. El agua del vaso está caliente. Bebo igual. Dijiste caballo de nieve o mujercita tierna, como sea, el humo aquí, no vaya a ser que agonice por cosas insustanciales. Alguna vez moriré de tanto fantasma ahorcado aleteando mientras aspiro.
Sobra mi ausencia en esta carta.
Están mis dos tetitas lácteas esperando que seas hijo. Pero qué es un cuerpo.
A veces digo que la materia se llena como agua de estanque, esa mugre donde aprendí a revolver para buscar una perla.
Estiré las manos hasta el fondo, me sumergí  donde empieza el error.
Yo no sé, Querido, a quién debo reclamar estar nacida, esta sangre hirviendo para nada, para nunca.
Siempre.



19 de noviembre de 2013

Quisiera escribirte poemas terribles como las escritoras terribles. Esa terriblura honda que veo agonizar en mi ventana. Yo no estoy loca, pero ahora pienso en la muerte. ¿Te acordás cuando me tocó la pierna con una rueda enorme y casi me llevó arrastrada? La gente la detuvo con los dedos y nobleza. Quisieron salvarme. Detuvieron la muerte con los dedos, claro, a ellos no les faltan las uñas de un pie ni se les pone rabioso o violeta con la humedad. Así que aprendí a caminar de nuevo y sin muletas, pidiendo permiso entre las tumbas que segregan noche y día una sustancia desesperada.
A veces pienso que la muerte es como tu voz. La va arrancando de a pedazos y la esparce. Yo estiro los dedos casi queriendo limpiar esa mentira. La muerte es una mentira.
Ahora vos vas a venir a decir que nada, ninguna mierda se guardará tu voz en los bolsillos. Sí, yo sé que vendrás. Voy a llamar porque quizás estés herido y yo tenga que curarte, o alguna excusa. Esa nieve de enfermar, por ejemplo.
En tu país la nieve es nieve y acá el sol se come con una mermelada asquerosa y pan cada mañana.
Y siempre el trabajo y las obligaciones, Querido, ese distraernos la realidad. No observar el desamparo. No pensar en el silencio. No escribir poemas por si quedamos con el hueco escrito en braille. No decir cosas amorosas (porque las cosas amorosas son un número concreto de pelotudeces, o un juego y los niños se aburren jugando siempre a lo mismo). No fumar porque hace mal (claro, si es que leer a Chantal Maillard no lastima, ¿no?).  Ser saludables, saludar al vecino, la amabilidad. Y al carajo. Yo fumo, leo a la Maillard, observo el desamparo, anido mis huecos como si un perro destartalado lo habitara, y escribo poemas que no saben ser terribles porque para eso: tu belleza, y cómo decirla. Cómo se dice la belleza cuando vas caminando por la calle y de pronto recordás el juego de niños mezclándose a tu voz, cómo decirla si el ahogo y zás de súbito esa muerte.
Pero entonces no estoy desamparada, esa muerte puta me está abrazando.




20 de noviembre de 2013

Decir tu nombre. Esa rojura de abrir la boca bestialmente. Lo ridículo de saberse abrumada y que no importe. Pronunciar como si un golpe de felicidad pudiera asustarme y salir corriendo a refugiarme en vos.
Esperar. Esperar. Estoy esperando que suene esa debilidad encarnada.
O a caballo: el galope del sonido. Ir al mercado a comprar una papa, esperando. Fumar, esperando. Morir, esperando.
La cosa de la poesía, esa pintura donde nos veo y nos espero, Querido. La cosa de existir en forma de mar o caracol. Así son también las noches. Yo, enroscadita sintiendo ese dolor de panza donde se instala la ansiedad, y a la vez, se arroja por la lluvia que no ocurre hace ya bastante.

Hay noches en las que me vuelvo tanto hacia mi cuerpo que puedo encontrarte, pero me pierdo de vista. Después la desesperación, el sueño o la vigilia. Como te dije, cosa de la poesía estarse esperando mientras todo se va tejiendo en hilos que asumen su latir ya no en forma de corazón sino como un todo. Donde pudiera saberte es un puñado de humo (cuando fumo y fumo y fumo y desespero y espero y espero y soy loca y me arde y me lastimo y me curo y no soy yo pero sí soy yo porque te encuentro).



Noelia Palma (Argentina, 1984)

Fuente: La foto y los textos fueron tomados del blog personal de Noelia:

miércoles, 29 de abril de 2015

3 POEMAS DE NOELIA PALMA



Hizo
la herida de otro hombre
(el cuerpo es una batalla
o un museo)

abrió así
desgarró mientras devoraba
como los hipócritas y las termitas

(¿entendiste?)

a mansalva

después
y para siempre
habrá que pedir perdón a la vida




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dios era preciosa
estaba predestinada a ser inmortal
pero la maravilla que hizo de nosotros la redujo
a menos que mierda

así que ahora
tendrá que suturarse la luz del día
con el animal de las palabras

dios era escritora
murió de estremecimiento
de cáncer de pulmón
de afueras y adentros a control remoto
y camas suicidadoras

la maravilla que hizo de nosotros
o cualquier sueño como flagelarse la carne
para huir
a toda hondura
la regresan, siempre, a ponerse sus guantes de fantasma
y atosigarse lo despierto



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Decirnos
como jardín de la catástrofe

lo nocturno saliéndose del concierto absoluto

mi muy muda sombra tuvo hijitos desolados
que se apareaban con el final de la otra cosa

la noche
era este museo de huecos de animal
una piedra como alimento
y un sol que alumbra por lo bajo

a veces es cruel decirnos
este poema apenas valiente
Noelia Palma (Buenos Aires, Argentina, 1984)
Fuente:  tomado directamente de su blog: Para evaluar la ausencia

Aún permanece inédita en formato libro.