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domingo, 5 de julio de 2015

4 POEMAS MÁS DE JORGE CURINAO





II

Si pudiera enlazarme con mi huida. Escuchar mi angustia, mentirme un poco. Me pregunto y quisiera saber de qué se trata eso de proyectarse hacia el vacío; por qué la palabra no me aborta. Y dónde se forma el silencio, dónde la región de la sed. Y por qué tener que morir llorando. Es necesario abandonar la noción de verdad. Reconciliarse con el mundo. No perderse de vista. Es necesario soñar con el mar.



XI


Todas las noches me despierto para ver si mis manos siguen siendo manos. Y aún no necesito preguntarme qué es una mano.



XXI


El tiempo llegará, en pedacitos. No faltará quien nos bese los párpados, huesos exiliados del alma. Sí, el tiempo llegará y borrará estos años de luz pegados a tu ventana.





XXIII

Debajo de la hoja está el árbol que crece, el pájaro que cae. Quiero decir, sin temor, la sombra de tu sombra, adentro del sueño.



Jorge Curinao (Río Gallegos, Argentina, 1979)


Fuente: Otros animales, edición del autor, 2014.

miércoles, 6 de mayo de 2015

4 POEMAS DE JORGE CURINAO





1

Desnudo te enseño mis poemas. Uno a uno mis silencios.
Tiene rostro mi dolor. Existe. No quisiera hablar pero lo
     hago. No sé del sol. El mar es una sombra encendida.
         Mi habitación, una cajita musical. Un fuego.




2

En apariencia las hojas están distantes, desordenadas. En
apariencia. Pero el dolor es el mismo, no ha cambiado. El
universo sigue intacto.Nada es el exterior. No hay relojes
para sufrir. Lágrimas de humo concentradas en un poema
oceánico. Uno solo, no dos. Encierro. No querer ver. Sólo
                      el techo. No hay apuro, sanará.

      De dolor en dolor, como piedras arrojadas al vacío,
                      arrastro mis hojas al silencio.




5

Los pájaros se han ido. Se mudaron de casa. No volverán.
       Nunca hablamos de la muerte. No era necesario
mencionarla. Nos acostumbramos a soñar. A observar la
puerta abierta. A dibujar un árbol, una flor, un sol. Pero
ya no están. Vuelvo a mi encierro. Vuelvo a mi duelo. Hay
  una noche triste. Un circo de locos. Un tambor negro.



8

Mi vida, mi única vida sabe que no pedí nacer pero acá
estoy, en el lugar preciso: no poder salir porque no hay
afuera. Y adentro es sólo el viento. Y el viento es herida
que viene del mar.


Jorge Curinao, (Río Gallegos, Argentina, 1979)


Fuente: Plegarias del humo, Jorge Curinao, edición del autor, 2009