sábado, 22 de agosto de 2015

1 POEMA DE JORGE LUIS BORGES Y UNA YAPA





MI VIDA ENTERA


Aquí otra vez, los labios memorables, único y semejante a vosotros.
He persistido en la aproximación de la dicha y en la intimidad de la pena.
He atravesado el mar.
He conocido muchas tierras; he visto una mujer y dos o tres hombres.
He querido a una niña altiva y blanca y de una hispánica quietud.
He visto un arrabal infinito donde se cumple una insaciada inmortalidad de ponientes.
He paladeado numerosas palabras.
Creo profundamente que eso es todo y que ni veré ni ejecutaré cosas nuevas.
Creo que mis jornada y mis noches
se igualan en pobreza y en riqueza alas de Dios y a las de todos los hombres.



Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899-Ginebra 1986)

Fuente: Luna de enfrente, Jorge Luis Borges, Emecé, 1995.


La yapa: Arte poética, en la voz de Jorge Luis Borges


jueves, 20 de agosto de 2015

2 POEMAS MÁS DE JUAN GELMAN Y UNA YAPA




NOBLEZAS


El poema es pálido y noble.
No cambia nada, no curva colinas, no
da una sola fruta roja, ni
hace el ruido de quien arranca
un pedazo de pan para dar
un pedazo de pan.
Se acuclilla en un rincón y
no se queja.
Vive de todo lo que se alza
al aire y de nacer.
Ni pide que lo visiten.
La basta con lo que no sucedió.




SACARLO




En el rincón de un pájaro,
qué pájaro, carájaro,
estoy triste como una cruz.
¿Qué ves? ¿Qué digo
en el rincón qué pájaro,
de qué hablás, qué oiría
en el rincón, qué sabe
de su conversa? ¿Qué de mí,
de sí, pero qué mira?
Hay que sacarlo del rincón
que cante en la penumbra ajada
donde todos cargamos la cruz.



Juan Gelman (Buenos Aires, 3 de mayo de 1930- México 14 de enero de 2014)

Fuente: Juan Gelman, Poesía Reunida- Tomo II- (1982-2010), Seix Barral, 2012.



La yapa: Un poema de Juan Gelman, en su voz.
http://palabravirtual.com/index.php?ir=ver_video2.php&wid=68&t=Las+maravillas+y+miserias+del+amor&p=Juan+Gelman&o=Juan+Gelman






3 POEMAS DE FINA GARCÍA MARRUZ Y UNA YAPA





VISITACIONES

1


Cuando el tiempo ya es ido, uno retorna
como a la casa de la infancia, a algunos
días, rostros, sucesos de nuestro corazón.
Vuelven de nuevo los cansados pasos
cada vez más sencillos y más lentos,
al mismo día, el mismo amigo, el mimo
viejo sol. Y queremos contar la maravilla
ciega para los otros, a nuestros ojos clara,
en donde la memoria ha detenido
como un pintor, el gesto de la mano,
una sonrisa, un modo breve de saludar.
Pues poco a poco el mundo se vuelve impenetrable,
los ojos no comprenden, la mano ya no toca
el alimento innombrable, lo real.





2


Uno vuelve a subir las escaleras
de su casa perdida (ya no llevan
a ningún sitio), alguien nos llama
con una voz querida, familiar.
Pero ya no hace falta contestarle.
La voz sola nos llama, suficiente,
cual si nada pudiera hacerle daño,
en el pasillo inmenso. Una lluvia
que no puede mojarnos, no se cansa
de rodear un día preferido.
Uno toca la puerta de la casa
que le fue deparada a nuestras manos
mortales, como un tímido consuelo.





5



Y cuando el tiempo torna impuro un rostro,
una vida que amamos en su hora
cierta de dar, por siempre más reales
que su verdad presente, lo veremos
cuando lo rodeaba aquella lumbre,
como si le tiempo era apenas un fragmento
de un cuerpo más espléndido, invisible.
Todo hombre es el guardián de algo perdido.
Algo que sólo él sabe, sólo ha visto.
Y ese enterrado mundo, ese misterio
de nuestra juventud, lo defendemos
como una fantástica esperanza.




Fina García Marruz (La Habana, Cuba, 1923)

Fuente: "Los poetas de Orígenes", Tierra Firme, Fondo de Cultura Económica México, 2002.



LA YAPA: Un poema de Fina García Marruz,  en su voz.

 http://palabravirtual.com/index.php?ir=ver_voz1.php&wid=115&t=De+qu%E9+silencio+eres+t%FA+silencio&p=Fina+Garc%EDa+Marruz&o=Fina+Garc%EDa+Marruz


martes, 11 de agosto de 2015

6 POEMAS DE ALEJANDRO SCHMIDT






El héroe


desperté
y tu pelo
me cubrió la boca

respiraba tu espalda
una tristeza calma

la noche abrió su amor a las ventanas
me pareció que era un ángel pero estaba cegada

tu pelo era un dolor
que soñaba palabras.


                    (del libro "Dormida, muerta o hechizada", 1991)









El jorobado



en la madrugada
por el vidrio roto de la escarcha
alguien llama a su perro

silba
insiste
llama a su perro

si una vez
una sola vez
hubieran llamado así
a mi corazón

no llevaría esta joroba
cuando sale el sol.


                                                            (del libro "El diablo entre las rosas", 1996)








el triunfo de la verdad



un día de fuego
en una casa de fuego

el vaso de uego
en tu mano de fuego

y tu sed
que siempre
tiene razón.


                                                                  (del libro "El diablo entre las rosas", 1996)



     



metafísica


con mi hijito
paseamos por el cementerio
pregunta
¿qué hacen los muertos?
están acostado sin moverse
¿todo el, día?
sí, querido, todo el día

y a la noche
¿se pueden mover?

no sé
nunca vine de noche

vengamos una noche, papi,
vengamos una noche
dijo
y siguió con su bici
entre los panteones.



                                                                        (del libro "En un puño oscuro", 1998)







Más innumerable


más innumerable
parece esa lluvia
completando un vasito rojo
olvidado en el patio.


                                                                    del libro "Esquina del universo", 2001)








Todo lo que pueda arder


Será mojado una y otra vez
por las estrellas.



                                                                      (del libro "Mi metafísica", 2012)







Alejandro Schmidt (Córdoba, 1955)

Fuente: "romper la vida- antología existencial-", Alejandro Schmidt, Editorial Nudista, 2013.
                                                                                               



lunes, 10 de agosto de 2015

5 POEMAS DE DOLORES ETCHECOPAR





1


hay un espacio entre mi madre y yo
tiene una piedra
allí encontré al cartero llorando






3


estuve ensayando un chillido
la consagración
interceptada por miles de bocas
estuve ensayando
la desmesura
del más breve amor

por un trino
por una margarita
por la pata verde delgadísima
del tata-dios

infinitas pequeñeces luchando
libélulas corriendo en el aire
portadoras de anuncios
avatares sin ton ni son
toman mis ojos por asalto
mi corazón me llama
por la ventana de otro corazón
para un respiro
antes que caiga la noche
y obligue a los pétalos y a los pétalos





8


tu muerte y mi vida
están sucediendo juntas
se extrañan
se crían






10


antes de morir
mi hermano mayor descorrió
el telón de su ojo de fotógrafo
me pidió que no me moviera
que mirara fijo
con la flor detenida de su vida en mi mano




26


mamá tapáme     ya sucedió
                            estoy caída en sombras
recibo un día y otro día



Dolores Etchecopar (Buenos Aires, 1956)

Fuente: El comienzo, Dolores Etchecopar, Hilos Editora, 2010.