martes, 25 de julio de 2023

MÁS POEMAS DE LILIANA MAINARDI


 


La poesía

ese insomnio

de no saber

qué se está por decir.





PODA DE INVIERNO



Cortar lo que lastima

quitar lo viejo de las ramas

sacar las palabras que no dicen

juntar los pétalos

de las rosas blancas

preparar un té

y lavar los ojos.


Iluminar lo que está por venir

como en las rosas

como en las parras

podar el poema.




III


¿Quién descifra el misterio

de estas flores amanecidas

que saltaron como peces

en la noche sin perfume?






EN NOCHES BLANCAS


I



Caen sus pétalos

blanquísimos juegan a ser

peces bajo la luna


sobre el rocío transforman

el dolor del ciruelo y saltan


quién los guía

hasta las aguas que suben.




Liliana Mainardi (San Luis, Argentina, 1972).

Fuente: "Flores amanecidas", Premio Publicación en el Concurso Anual de Poesía Inédita 2022 "Olga Orozco", Editorial Vinciguerra hechos de cultura; Fundación Argentina para la Poesía, 2023.




POEMA DE MARÍA MAGDALENA PASCUAL










Gesto de silencio


la flor de loto abre su corona
negándose a la sombra

sobre la frente del eremita
un círculo de sangre
como lago sereno
brota desde la hondura
se adueña de respuestas

los años no han sembrado
              en vano
en el rostro indio
los surcos y su cifra





María Magdalena Pascual (Buenos Aires, Argentina).
Fuente: "Pasajera de la niebla", María Magdalena Pascual, Ediciones El Mono Armado, 2021.



POEMAS DE MARÍA MARTA DONNET

 



En el hueco de las uñas



Dónde duele más.          En la planta de los pies
o en la bilis          que purga viejos pecados.
          Será en esas pisadas fuertes
         que aplastan lajas en su camino
o duele en los primeros pasos          torpes          breves.
Duele la tierra madre          única          imparable
en su entraña vegetal de pastizales áridos.
El pecho          roto ahora          regó tu vientre.
Pero no alcanzó          para sanar el resentimiento.
         Y ahora hombre.
¿Dónde duele más un hijo?
En la sábana recién lavada          tendida al sol
o en la tarde de campo trigo inocuo          de la infancia.
Por qué pude verte siendo          y no puedo verte ser.
Por la vedad que descubriste tarde.          ¿Tarde a tiempo?
         ¿Cuándo se evaporó tu lágrima?
El mismo día en que 
                                           cayeron
         mis ajadas          tristes          pieles.          Secas
              también de darte               siempre dando.
Dónde duele más.         Quién duele más.
        El hijo          la madre          la tierra
    madre      tierra     hijo            vegetal hiriente.
                    ¿Quién dolor arrastra?
Arrastrarás las hilachas
                                     las que usé el día de la calesita.
Era tu risa cierta o ese dejo de malicia en el aire
vaticina las costuras rotas         de mi vestido de fiesta.
Lo rompiste         a propósito         o fue el dolor.
            Dónde duele más.              En la ropa
           o son los pies                    que ajan en el camino
        o es la bilis                         que amarillea un secreto.
No puedo respirar. No te dejo respirar. Ya lo sé.




(de "Quien dolor arrastra")





V




Rueda un lápiz en mi pecho          dibuja
una sombra de cigüeña          una fruta amarga
una muerte escondida.
Ojos se aclaran          con un gesto célibe
que sonríe          debajo del hábito
donde ella oculta          votos          aturdimiento
y su propio martirio.
Hago un acto de contrición          con gestos de geisha
que se resiste al mandato.

Rueda un lápiz en mi pecho         borra
la osadía          borra          mi talento para amar
lo inesperado          para correr detrás de Dios.
Resigno un puñado         de hambre
y me proclamo          pero nadie escucha.
La misericordia ignora          mi arrogancia
y mi culpa. Mi grandísima culpa.


(de "El día en que amé a una mujer")




María Marta Donnet (Carcarañá, Santa Fe, Argentina)

Fuente: "Quien dolor arrastra", María Marta Donnet, Editorial El Mono Armado, 2022.

             "El día en que amé a una mujer", María Marta Donnet, Editorial Imaginante, 2022.





 

jueves, 20 de julio de 2023

POEMAS DE NÉSTOR CHEB TERRAB


 


develar la inmediatez

atrasar la hora

hacerme extranjero

soltar la flecha lejos

y que vuelva con el niño






el vuelo de esa garza azul

habita mis sueños

viaja rumbo a mi padre






a pesar de la lluvia todo se vuelve diáfano

la rama elige al hombre




Néstor Cheb Terrab (Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina, 1960).

Fuente: "El azar del viento", Néstor Cheb Terrab, Editorial Vinciguerra, 2022.



MÁS POEMAS DE LUCIANA JAZMÍN CORONADO




CENA EN LAS HERAS


una flor enorme

nace debajo de la mesa


sus pétalos absorben

la voz tenebrosa

de la esposa de mi padre

mientras comemos


está cerca

la escondo

entre mis piernas


es un lirio salvaje

estoy en silencio

pierdo el color de la sangre

padre no mira


padre, corramos al viento

a ver la hamacas despintadas

que fueron nuestras

no


la cena está servida

estoy seca, la flor expande su caudal

una lámpara viva

espanta a toda la familia


ella de deja de comer 

yo he perdido

mis partes internas


antes que morir decido:

conecto mi ombligo al tallo

contemplo mi familia de yeso





EL JARDÍN


llegué al jardín

y estaba impregnado

de materia oscura;

en contraste

las arañas eran blancas


lo miré y volví a mirar

esperaba

no sentirlo tan cerca

no perder la visión

en lo negro


me acerqué con la tijera

corté un aloe jugoso

que derramó

su petróleo brillante

un olor inmenso a santos


lamí despacio

una gota de mi dedo

y de mi lengua

se escaparon pájaros


ya estoy en otro lado


prendo un fósforo

podré todavía balbucear un lenguaje




(de "Catacumbas")



CAMINO DE BRUMA



No pertenezco a nada,

dejo a mis ropas flojas

tomar la forma del viento.


Hago trenzas de hilo,

las ahogo en botellas,

corro hacia el mar y las suelto

a un fondo desconocido.


Los barcos,

al final del horizonte,

pasan como dibujos grises

envueltos en vapor, lentos

por una lámina de plata

donde se gesta la ceguera de lo que sobra.




SEMILLAS



Quiero entender el camino que se hunde.

Brindo por el fin de las cosas

como un animal abierto a la lluvia.


Me niego

a volver a empezar

sobre semillas huecas.

Es que traigo la infancia

como una miniatura imperturbable:

el crecer eterno de un bosque

en la oscuridad que nadie ve.





REZO



Invoca la pureza antigua.

Acepta que no puedes permanecer.


No te arranques

de tu yo, de tu último rezo.


Mira a tu planeta suelto en el oleaje, mira

la piedra del mundo envuelta en la desmemoria.

Junta a los santos, pídeles 

que pronuncien los nombres sobre las cunas.


Haz de tus ojos alguaciles de oro, observa

las palabras

hasta pulverizar la verdad.


Para entrar en la fe

debes ser un retazo cosido en movimiento,

un lunar

en un desierto de carne fría.


Deja que los frutos crezcan a las misma hora.

Primero serán detalles, luego caerán todos juntos:

se abrirán, como limbos, sobre los azulejos.





FANTASÍA



Cuando extirpen mi árbol

saldrán insectos a borbotones,

quedará una capa de larvas blancas

como crías de ángel a la intemperie.



(de "Los hijos imperfectos")



Luciana Jazmín Coronado (Buenos Aires, Argentina, 1991).

Fuente: "Catacumbas", I Premio Hispanoamericano de Poesía San Salvador, Luciana Jazmín Coronado, Valparaíso Ediciones, 2016.

              "Los hijos imperfectos", Luciana Jazmín Coronado, Modesto Rimba, 2023.



POEMAS DE EMILCE FERNÁNDEZ



"al principio de la estación fría, tengamos fe"

 Forug Farrojzad


que se pudra la fruta en el árbol y se pierda
que cuando te olvide, alguien me cuente cómo eras
que las flores cortadas no cambien de forma
que pueda imaginarme más vieja que vos
que nadie se mueva de su sitio
que mañana te quedes dormido en tu silla
que tu voz no se me olvide con el tiempo
que si soplo, reviva tu alma
que nada siga en pie cuando te lleven
que no te conviertas en ruinas y al fin te levantes
que me grites por algo sin importancia
que nadie me pida que te toque
que no me miren con pena, que no me nombren huérfana
que las veces que deseé tu muerte me sean perdonadas
que esta suerte cambie






la estatua de la virgen flota
en medio de la avenida
los devotos se persignan y maldicen
por lo bajo

la inundación me dejó con lo puesto
para llegar al fruto debo
pasar por el barro

tengo que hacerme
de escamas, poner a prueba
mi fe en el sol, si hubiera hecho raíz
tal vez
no me hubiese arrastrado la corriente

sacudo las mantas
abro las ventanas
cuánto trabajo tendrá
la primavera





Emilce Fernández (Argentina)
Fuente: "Mutar, migrar, morir", Emilce Fernáncez, Ediciones en Danza, 2023.





miércoles, 19 de julio de 2023

MÁS POEMAS DE LAURA LÓPEZ MORALES


 

*


escucho el sonido

de los últimos bosques tropicales

lo quiera o no

el audio me lleva a las profundidades de la selva

ahí hay algo

entre tanto bullicio de pájaro hay algo

como una respiración que se alarga

y que va a cortarse

para volver a empezar

y llevarte a lo más hondo

un sendero resbaloso de plantas extintas

y helechos arborescentes

no nos parecemos a lo que decimos

todo hace un gran esfuerzo

las hojas se disponen de tal modo

que puedan ser tocadas por la luz

no nos parecemos a lo que deseamos

nos veo frágiles

torpes

la exhalación de tanta vida junta

en un espacio tan reducido del mundo

se parece a un recuerdo

que alguna vez tuvimos

pero tampoco nos parecemos a los que recordamos

la luz que finalmente llega

no nos pertenece




*



la tormenta finalmente llegó

para desarmar el ramaje viejo de los árboles

la furia del viento

quebró brazos enormes y secos

que se desplomaron

sembrando el suelo de espinas

recordamos el camino del viento grande

no por lo devastador de su rumbo

sino por la ligereza de los árboles

como cuerpos

liberados de su peso




*



los puntos de intensidad

son ahora

unas cuantas gotas

brillando en los alambres

por algún lado

da fin el aguacero

la tormenta de nubes rojas y eléctricas

que hace cantar a los pájaros



Laura López Morales (Villa Dolores, Córdoba, 1976)

Fuente: "un claro en el monte", Laura López Morales, Nodo Ediciones, 2021.




POEMAS DE MARÍA CRISTINA SORRRENTINO

 



Limonada



Cortamos a la mitad

cuatro o cinco limones.

Exprimimos el zumo

                                     frescura amarilla

                                    se tatuará en la piel

                                    con el agudo filo de su acidez

removiendo ligeramente

lo mezclamos junto al jarabe

                                    dulces cristales desleídos

                                    al calor de la llama

-ése es el secreto-.


Un poco más de agua fría

cubos de hielo

                                   y en la siesta veraniega

                                   el canto de cigarras

                                   se apagará sorbo a sorbo.



(de "Todos los días el día")



Refugio


El fragor del viento

castiga mi ventana

cuando la gris cadencia

se transforma en noche.

Vierte calidez y abrigo

con aroma a albahaca y puerros

en el sabor profundo

de la sopa humeante.


Entre chasquidos de lluvia

y de cucharas, recreo

a la niña que dibuja

en los vidrios húmedos.


(de "Astillas de Loza")



María Cristina Sorrentino (Buenos Aires, Argentina).

Fuente: "Todos los días el día", María Cristina Sorrentino, MareMium Pequeña Editorial, 2022.

              " Astillas de loza", María Cristina Sorrentino, Ediciones Artilugios, 2019.





MÁS POEMAS DE ESTELA ZANLUNGO


 

el destino



Tu casa es una casa para uno, 

me dice la mujer,

y se sonríe.

Yo le leo los labios y me quedo pensando:

¿Querrá decir un techo para que el buey se lama solo?


En la pared del fondo hay un grafiti;

me impresiona que diga para siempre.

Adentro, la enamorada del muro

sofoca a otras especies y como puedo

la voy teniendo a raya

para evitar que se las trague.

Si uno aguza el oído,

de noche se la escucha crecer

como a una lengua

que se hunde en los cimientos.


Pero en el fondo del jardín

alterna una espesura de estación nueva

con la imagen de un hombre secándose a la luz

colgado por el cuello,

y todo es natural como cuando los gatos gritan

de madrugada

y al otro día vienen y se estiran al sol

sin nada que delate su condición de amantes.


Se nos van de las manos tantas cosas:

sin ir más lejos ahora

tengo una bolsa llena de medias sin su par.




el refrenamiento



Ah, debieran verme podar el despropósito

que ha crecido en mi patio

para entender que estoy dispuesta

a cortar por lo bueno.


Le pregunto al cuchillo si entiende

qué es la frondosidad

y dice ahí, donde la jungla del helecho

suelta hijos.


Entonces voy y desentierro el nervio

que baja por el tallo

como me pararía frente a un animal

que hay que sacrificar antes de que despierte,

me subo al borde de la pala

y que no queden más que el filo de hoja

abierto al aire,

con el impulso de todo el cuerpo encima.


A veces fantaseo con mostrar

lo que sé hacer cuando me saco el corazón

y que no quede un signo

que pueda confundirse

con el amor y su desasosiego.




la procesión



Aquí una hormiga

carga su peso sobre el cuero,

y ya quisiera el mejor buey

tener su tozudez de viento en contra,

su gusto por lo azul,

su olfato por lo dulce.


Después de un rato encuentro el caminito

de las depredadoras:

pienso en la red de obreras que obedece

a su genética ancestral,

una versión minúscula

un ensayo

de pasos de ballet.


Si me separo un poco,

la línea negra se pierde entre las hojas.

Se están llevando mi jardín sobre el lomo desnudo,

como quien roba un niño

y se lo ata a la espalda envuelto en un pañuelo.


Ahora que oscurece entro en la casa.

Las flores de la noche

han empezado a humedecer

el aire de mi patio,

y yo me traigo esa resina pegada en el vestido.

Juraría que afuera se sostiene

un cuchicheo detrás de los geranios

distinto al canto de los grillos.


Ah, quién tuviera la gracia

de entender con el cuerpo

la ley de la comuna.




Estela Zanlungo (Lomas de Zamora, Buenos Aires, Argentina).

Fuente: "Casa de buey", Mención honorífica Fondo Nacional de las Artes, 2021, Estela Zanlungo, El Andamio ediciones, 2022.



MÁS POEMAS DE NÉLIDA CAÑAS


 

*


Frágil tu voz

en las espigas altas.



*



En la cumbre del instante,

un pájaro carpintero.

La rama vibra todavía.



*



La hora incierta

recoge madreselvas y abejas

en la misma cesta.



(de "Respiro un campo de lino")



*



danza la flor

instaura un lenguaje

para nacer la forma

la textura

el color


efímeras presencias

en las que se

desvanece

el propio nombre



*



esta conjunción

de agua de luna

y espuma de mar

esta ofrenda inefable

en la arena del día

es acaso el ángel

el enviado

que mis ojos

no ven



(de El libro de las flores)



Nélida Cañas (Córdoba, Argentina).

Fuente: "Respiro un campo de lino", Nélida Cañas, Barnacle, 2023.

             "El libro de las flores", Nélida Cañas, Ediciones De La Eterna, 2014.



viernes, 12 de mayo de 2023

3 POEMAS DE DAIANA FLER



1

A esta vida
de fortaleza y laureles
le debo la memoria
de una niña recién parida

A esta vida
de hoteles y consumo
le debo una huida
para mejorar la muerte

Y a esas casas gigantes
que jamás podré alquilar
le debo un descanso

Y como una desgracia
marcho con un solo pie
casi sin un riñón

Busco un techo barato
donde despertar





4

Vuelvo a mí,
no puedo escapar de mí misma
de mi insomnio
del hambre de mis uñas
de alguna droga nocturna
del silencio que me espera

Prendo fuego el cenicero,
y me muerdo los labios
mientras escucho a Cohen

Tengo miedo
¿Everybody Knows?





11


El tiempo 
no es el único testigo
estabas equivocado

El tiempo es una falacia
una excusa
para volver a casa,
bailar con los fantasmas
Dejarlos ir



Daiana Fler (Argentina, 1991).

Fuente:  "Un puente frágil", Daiana Fer, Borde Perdido Editora, 2022.


3 POEMAS MÁS DE GERARDO CURIÁ




No existe frontera en la avaricia

ni la fertilidad de la opulencia
ni el sosiego de los humillados

el deseo del rapaz
alumbra su imperio
sobre el cuerpo del otro




II. Forastero de su propia sangre


La machi


I


Un cristiano
se abre

arena
          sal
                caldén

al que fue cautivo
la intemperie
lo abraza

la machi gira
                       en su danza
mujer ñandú

sus labios viento
silban el grito

Witu Guta Chao

abre sus alas
                     pura sombra de cielo
dice jamás

se curva en el horizonte 
vuelve a girar
jamás
                  tierra de huincas

cierra su cuerpo
ahora
baila la arena

sus ojos son
noche sobre el hombre

dice jamás
jamás has de volver
nunca ya pisarás
tierra de huincas

truena su lengua
                          en la espina
                                              de toda la distancia

y al fin
              la tarde
se vuelve roja
                        de silencio




II

En el centro de la danza de la mujer ñandú
el hijo 
           de la estirpe del zorro

luz que pura luna es noche de su día
y nace
           que vibra
respira pampa
                        sobre el límite

Zorro Cazador de Pumas
                                         Mariano Rosas

ha de cumplir el mandato

no volverán sus pies
no nunca
a esa tierra
jamás 
tierra de blancos


Gerardo Curiá (San Pedro, 1968).

Fuente: "Zorro Cazador de Pumas", Ediciones En Danza, 2022.




 

4 POEMAS MÁS DE INÉS LEGARRETA




 


I


La lámpara caída los yuyos crecidos el mal trago

de la herrumbre

vienen a nosotros desde el primer momento

pero la opacidad límpida de las manos que nos reciben y acunan

provocan ese equívoco

de creernos

a salvo

al cual adherimos

con inocencia

a medida que empezamos 

a hablar.





V


En el gran living

la biblioteca.


¿Habrá alguien en esta casa

hábil o indiferente

con lo postergado

o con aquella historia reacia

a convertirse en palabras

para darle forma?


Quizás

desde aquella hora apacible/oscura

o desde el perfume que obstinado persiste

en placares y cajones

aparezcan fragmentos   criaturas difusas en la luz.





XIII


En la sala de espera   los pacientes de mi padre

componían un vasto cuadro de enfermedad

y promesas de salud   guiadas

por su hablar educado de manos firmes.


De igual modo era frecuente

que interrumpieran la placidez

de nuestras noches con timbrazos

corridas de madrugada o a la hora de la siesta

urgencias que dejaban sangre en el piso del consultorio

en las batas largas y en las toallas blancas de papá.


Sangre coagulada

seca

          como el dolor de las madres

en la espera del milagro.





XIV


Sangre en baldes

ropa que luego sería sometida

a un tratamiento profundo de limpieza

ropa que se enjabonaba y refregaba más de una vez

hasta borrar el rastro

de la herida/la sutura/el bisturí.


A la hija

la sangre así lavada

verla diluirse bajo la canilla abierta

verla perderse por las hendijas del tapón de la pileta

ver los coágulos perdurar unos segundos

en las manos 

sentir el olor inconfundible

antes de desaparecer por las cañerías

le fundó un paisaje.


Bello y atroz

el rastro de la sangre en la nieve.



Inés Legarreta (Chivilcoy, provincia de Buenos Aires, Argentina).


Fuente: "De lejos y de cerca", Inés Legarreta, Ediciones en Danza, 2023.






 

martes, 3 de enero de 2023

6 POEMAS DE JOSÉ LUIS FRASINETTI



VII



hace calor

las ovejas descansan bajo los viejos olmos

niños de cinco años
          andamos por el campo
recogiendo huevos

las batarazas huyen a los cardos
                          picotean
                          se encluecan
                          tienen pollos

hace calor

las cigarras machacan su lenguaje
en las olas de fuego de los yuyos

niños de siete años
               revolvemos los nidos de palomas
el galpón es palacio de frescura
para oler entre cueros
la nostalgia

a las seis llega el tiempo de la leche
con mieles y torrejas
mientras rasgan el aire las urracas
sobre los viejos olmos

hace calor
las brevas maduraron en diciembre
y tía ofrece higos en almíbar

niños de quince años
          vemos pasar los patos
y salimos
           con la escopeta al hombro

tía se va mirándonos de lejos
mientras le duele el aire que respira

hace calor

vuelvo a la estancia vieja

niño ya de cuarenta miro el cielo
                                             la parra

y en juncos del estanque
veo volar al sol
dos mariposas




                                                                  (de "Memorial de cenizas")



IV
 

hay una hora
de la tarde
en que los primos
no se cansan
de vagar por el mundo

la sombra de un biguá
cruza el pantano
y el perfume del barro
burbujeante
preludia otras tormentas

algo de ayer acampa
en el orden
más quieto de los charcos

y los primos
se miran hacia adentro
sueñan y nombran 
la comarca más viva
del verano

mientras acá 
mi niño los espera
silbando entre flamencos
de la vida




XI



el río crece
amontona las vacas
en la loma

allá
en el fondo oscuro de las casas
las mujeres embalan ollas
miedos

el agua desanda corredores
y andamos más descalzos que la vida
sacando agua con escobas viejas
cargando cajas y cajones
en el camión de tío

los sapos croan ante el río extendido de los campos
y yo miro mudarse los espejos
para que el cielo roto nos inunde
respuestas que andan solas
persiguiendo en silencio
otras preguntas



                                                                      (de "De sol a sol")




4



Alguien siembra los campos.
Los fantasmas dispersan las semillas
que entonces fueron luz.
Se huye en la leve sombra de las nubes
y andamos tan descalzos, cantando entre jilgueros,
que no podemos desgranar la espiga de los sueños que brotan,
mientras los ojos miran horizontes y nieblas.

Somos los peregrinos de otros nombres 
tierra amada del sol, en el oleaje brioso del trigal.

Toda la vida es siembra y es cosecha.
Y andamos con la azada y con la hoz.
Allí donde crecemos de raíz. Nos sentimos tan aire, 
(tan madera, tan tierra)
que nos volvemos fuego
(cuando el cielo atardece y nos convoca),
que nos volvemos agua
(mientras germinan todas las estrellas)
en la oscura cercanía de la lluvia.



                                                                                    (de "El árbol de los cuervos")




madre



                                                                                                              "por eso
                                                                                     le hablaba a mi criatura
                                                       como quien en el buen clima siega el heno
                                                                               y para el tiempo inclemente
                                                                                          prepara los enseres."

                                                                                                  Sandra Cornejo

que parezca que la ropa está tendida
                    que has avivado el fuego
                    que no hay rito en la tarde
en que no llueve

que parezca que hay sed
en esta urgencia
de nombrar el poema
de habitar la ceniza en llamaradas
mientras te envuelve el ojo de la noche
y le zurces la trama a tanto abismo

que parezca que has vuelto
y que en el aire
son vivas tus palabras






                                                                             "Hay cierto olor dulce en el aire
                                                                                                             y en el cielo
                                                                                                          cierta mentira
                                                                                                           en el mundo"

                                                                                                              Irene Gruss



infancia


porque un día me vi entre los flamencos
y ahora el cielo
hermosísimo
nos inventa en las nubes la luz de sus plumajes

porque fueran eternas pasajeras
de un pasado que vuelve con sus formas
a decir el presente
a desvelar la infancia
sobre el campo

por eso que respiro el aire puro
para que cuando sienta el filo de la noche
me encuentres respirando
todavía



                                                                (de "El talismán del viento entre las hojas")



José Luis Frasinetti (General Belgrano, Buenos Aires, 1972).

Fuentes: "Memorial de cenizas", José Luis Frasinetti, Ediciones Hespérides, 2019.
               "De sol a sol", José Luis, Frasinetti, Ediciones Hespérides, 2019.
               "El árbol de los cuervos", José Luis Frasinetti, Árbol animal ediciones, 2022.
               "El talismán del viento entre las hojas", José Luis Frasinetti, Primer Premio del 11° Certamen                 Internacional de Poesía Literarte, Declarado de Interés Cultural por la Secretaría de Cultura
               de la Presidencia de la Nación Argentina- Resolución N° 6148).



6 POEMAS DE GISELA GALIMI







Me salvó el silencio,
el torvo empecinamiento
de un hígado
a prueba de espanto.

Su ira.








Hay un vacío entre los omóplatos
donde se clava la espada enemiga.

Se adentra en la columna el dolor,
baja constante hasta las piernas,
crece si el pecho se cierra por delante.

Respirar, recordar estar viva,
trazar una cuerda de llanto,
soltarla.






El ritmo del corazón es lento
más lento quizás
que su latido.

Se sincopa
si respiro la falta.

Tengo un corazón sin miedo
y eso a veces duele demasiado.






I


Miro hacia adentro
hundo la nariz en mi olor
y la mirada recorre un cuerpo
más pequeño de lo que parece,
de una mujer más frágil de lo que parece,
en una noche más larga de lo que pareciera.



II

Más adentro la mirada
ve un hueco rojo.
¿Una vena? ¿Una arteria?
¿El esófago?
La visión inexperta no distingue
el tejido vital que mis manos
sostienen,
pero sabe que está vivo.



III

En la cavidad interna hamaco
a una mujer más larga de lo que parece,
en medio de una noche más frágil de lo que parece
y la cuido,
con más amor de lo que pareciera.

 


Gisela Galimi (Lobos, Argentina)

Fuente: "Mi cuerpo ajeno", Gisela Galimi, Editorial El Mono Armado, 2019.



lunes, 2 de enero de 2023

2 POEMAS MÁS DE CAREN CÓRDOBA

 






CONTRABELLEZA


                                                                  "El espanto es un peregrinaje,
                                                                 la misma voz con que te llamo"
                                                                                             
                                                                                             Noelia Palma




¿Viste la urgencia
con la que los cuervos
se posan en esa especie de muerte
que los alimenta?

Lo demás
es un pequeño detalle.




SOBRE LA MESA DE LUZ


                                                                                       "Tal vez sea por esto
                                                                               que pensar en un hombre
                                                                                       se parece a salvarlo"

                                                                                               Roberto Juarroz



De tu lado de la cama
dejo las pastillas para la migraña,
una piedra con forma de corazón
sobre un libro
que quizás nunca leas
y un portarretrato
con esa foto tuya en la montaña
sonriendo
antes de conocernos.



Caren Córdoba  (Sastre, Santa Fe, 1992).
Fuente: "Historia de la melancolía", Antología poética. Coordinadora: Noelia Palma. El Mensú ediciones, 2022.






2 POEMAS DE MÓNICA FAZZINI

 





BLANCO SOBRE BLANCO


El hablar
-si dice-
disipa la bruma





LOS TRES TOMOS DE MIS MEMORIAS


Tal vez, la única estampa propia
memorable
                           sea
 
                                       la risa




Mónica Fazzini (Buenos Aires, Argentina)

Fuente: "Por el ojo del pincel", Mónica Fanzini, Editorial Abisinia, 2020.